La grasa visceral es la acumulación de este tejido en nuestro cuerpo, pero no en las capas subcutáneas de la cintura y de los muslos, sino alrededor de los órganos abdominales. Es más peligrosa que la grasa subcutánea habitual y combatirla es mucho más difícil. Esta última puede ser eliminada quirúrgicamente en casos extremos.

¿Por qué es tan peligrosa?

Los depósitos viscerales son realmente importantes para el cuerpo, ya que protegen los órganos internos de los efectos del ambiente. Sin embargo, tu masa total no debe exceder el 10 % — 15 % de la cantidad total de toda la grasa corporal.

Ganar más grasa visceral de lo permitido es un peligro para la salud. Su exceso puede provocar enfermedades como:

Venas varicosas, ya que hay una presión excesiva en las piernas.
Infarto de miocardio, ya que el corazón está cubierto de grasa y comienza a fallar.
Enfermedades de carácter oncológico.
Trastornos hormonales.
Violación de los procesos metabólicos en el cuerpo.

¿En qué se diferencia de la grasa subcutánea?

Nuestro cuerpo necesita la grasa subcutánea. Al reponer las reservas de energía, nos da vitalidad y nos calienta cuando hace frío. Como ustedes saben, esta se almacena en nosotros a través del consumo de alimentos. Pero sí comes demasiado o con mucha frecuencia, tu organismo comienza a reservarla no en la capa subcutánea, sino directamente cerca de los órganos internos. Dicha grasa recibe el nombre de visceral.

Suele haber un aumento en la grasa alrededor del estómago, el hígado, la vesícula biliar, los intestinos, los riñones, y los genitales. Su exceso bloquea el flujo de sangre y linfa a los órganos internos. La ventilación de los pulmones empeora, y el oxígeno en el cuerpo se desequilibra, lo que ocasiona dificultad para respirar y dormir.

¿De dónde viene?

La acumulación excesiva de grasa visceral se debe principalmente a una predisposición genética. Pero nuestra forma de vida también juega un papel importante en esto. Por ejemplo, muchos saben que los hombres (incluso los delgados) pueden obtener lo que se llama “barriga de cerveza”. Esta bebida afecta negativamente a la testosterona, que es una hormona masculina que combate el depósito de exceso de grasa.

Después de la menopausia, independientemente de la estructura de la forma del cuerpo y la predisposición genética, el cuerpo de una mujer reduce drásticamente la producción de estrógenos, y las probabilidades de que el tejido visceral crezca aumentan significativamente.

Por lo tanto, las personas con un desequilibrio hormonal, trastornos metabólicos y estilo de vida sedentario son las que corren mayor riesgo de padecer este problema.

¿Cómo se puede medir?

Para determinar la cantidad de grasa peligrosa en nuestro cuerpo, por supuesto, es mejor ir a una consulta con un doctor y someterse a un examen médico. Pero si no te gusta frecuentar hospitales, haz lo siguiente:

Primero, necesitas medir tu cintura. Si su tamaño está en la norma generalmente aceptada, entonces no necesitas preocuparte por una sobreabundancia de grasa interna. Para las mujeres, el límite aceptable es hasta 88,90 centímetros, y para los hombres, hasta 93,98 centímetros.

En segundo lugar, calcula el coeficiente. Mide tu cadera y, una vez hecho, divide el tamaño de la cintura por esta medida. El resultado que obtengas indicará si hay una desviación de la norma. Para las mujeres es más de 0,88, y para los hombres, más de 0,95.

Lo más importante: ¿cómo deshacerse de esa grasa indeseable?

En primer lugar, necesitas seguir una dieta saludable. Aumenta tu consumo de vegetales, ya que tu ingesta de alimentos diaria debe consistir en un 70 % de frutas y verduras. Reduce el consumo de grasas animales (mantequilla, ternera o cerdo) y similares de origen vegetal (aceite de palma y de coco).

También es necesario evitar las grasas trans que se utilizan en la creación de varios sustitutos de los aceites naturales (la denominada producción en masa, imitación barata de la mantequilla). Además, estos se utilizan a menudo en la preparación de varios pastelitos o muffins, galletas y así por el estilo.

Revisa tu dieta y elimina los alimentos con un alto índice glucémico. Tales productos aumentan dramáticamente el contenido de azúcar en la sangre, lo que genera un descontrol en la síntesis de la insulina.

Intenta minimizar tu consumo de bebidas alcohólicas. Ni siquiera se trata del alcohol, va más allá de los bocadillos que consumimos. Reemplaza el pan blanco con productos hechos de harina gruesa sin refinar. Come alimentos con alto contenido de fibra para limpiar los intestinos. Olvídate de los bocadillos que son “placeres culposos”. Las nueces, las frutas secas, los cítricos y los vegetales crudos son una alternativa indispensable a los emparedados dañinos.

Y, lo más importante, trata de encontrar tiempo para hacer ejercicio regularmente. Quema grasa visceral con actividades físicas intensas, como correr, nadar, montar en bicicleta, jugar fútbol o tenis. El principal enemigo de la grasa interna es la actividad. Muévete más y sigue las reglas de una alimentación saludable. Verás cómo este tejido molesto se derretirá día tras día, como el helado en un día de verano.

Si tienes alguna otra información que puedas proporcionar sobre este asunto y que no hayamos mencionado en el artículo, compártela en los comentarios a continuación. ¡Ayudémonos entre todos!

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