Cuando aparece un estrechamiento o endurecimiento del extremo del prepucio, el capuchón móvil de piel que cubre el glande -la punta engrosada del pene-, los médicos hablan de fimosis. Esta anomalía, que impide que el prepucio se retraiga sobre el glande, es habitual en los recién nacidos -el 80% la padece- o en el niño pequeño -el 10% de los menores de 3 años-, y suele resolverse en la pubertad sin tratamiento alguno.

No obstante, hay casos en los que la fimosis no remite con el paso de la edad y causa problemas, como dificultades en la micción, debido a que la orina se acumula en el prepucio, distendiéndolo. También es una fuente de infecciones en el glande, que se conocen como balanitis, y de dolores en la erección del pene. En estos casos hay que practicar una sencilla cirugía consistente en la eliminación del prepucio o circuncisión. Una alternativa quirúrgica es la llamada prepucioplastia, que consiste en la dilatación del anillo de piel estrechado del prepucio.

Fuente: muyinteresante.es

- Suscribase -