En casos de obesidad extrema, cuando se busca reducir más de la mitad del peso corporal del paciente, una opción que se propone es la cirugía de reducción de estómago. Pero es necesario un enfoque global que abarque también un apoyo nutricional y psicológico para que esta operación sea un éxito a largo plazo. RFI propone el testimonio de una paciente que llevó a cabo dicha intervención quirúrgica y que benefició de un seguimiento post operatorio.

Seguramente ha escuchado hablar de las cirugías de reducción de estómago. ¿En qué casos es recomendable? ¿Cuáles son las técnicas? ¿Qué se debe tomar en cuenta antes de llevar a cabo esta operación?

Además de la cirugía en sí, es indispensable contar con un apoyo nutricional pero también psicológico ya que en la obesidad crónica intervienen muchos factores.

Cuando se trata de reducir más de la mitad del peso corporal del paciente, se propone cirugías de reducción de estómago para disminuir la capacidad de ingesta de alimentos.

Hay varios tipos de cirugías de reducción, desde el “bypass gástrico” que consiste en quitar una parte del intestino, hasta la más común y un poco menos agresiva que es la manga gástrica en la que el estómago se ve reducido en gran parte y se queda en forma de tubo.

Entre sus pacientes, Eva Lerma, joven española de 30 años que tenía un sobrepeso de 80 kilos, correspondiente a una obesidad mórbida tipo IV. Hace un poco más de dos años, pesando 140 kilos, Eva Lerma acudió para someterse a una reducción de estómago. Ahora Eva pesa alrededor de 60 kilos.

La operación no es una píldora mágica

Además de la operación, es indispensable un apoyo nutricional y psicológico para que este tipo de intervención tenga éxito. Y es sólo para personas cuya masa corporal es muy elevada, con un IMC (Indice de Masa Corporal) superior a 35. O que tengan un sobrepeso de más de 35 kilos.

rfi.fr

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