La meningitis es la inflamación de las meninges con afectación del líquido cefalorraquídeo. Esta se deriva de causas infecciosas y no infecciosas, siendo las infecciosas las de mayor incidencia. El cuadro clínico está dado por los signos meníngeos, fiebre, dolor de cabeza y vómitos.

El sistema nervioso central se encuentra recubierto por tres capas denominadas meninges que lo aíslan, protegiéndolo de la acción de sustancias y gérmenes perjudiciales.

Además, en el espacio que se encuentra entre dos de ellas circula el líquido cefalorraquídeo, el cual nutre y lubrica sus estructuras.

Cuando por alguna causa estas se afectan, se inflaman, dando lugar a un grupo de manifestaciones y complicaciones neurológicas y sistémicas que, en caso de no ser tratadas lo más pronto posible, pueden llevar a una persona a desarrollar secuelas neurológicas permanentes o a la muerte.

La meningitis no es más que la inflamación de las meninges y el líquido cefalorraquídeo.

Las meninges son estructuras que parecen membranas que cubren todo el sistema nervioso central. Estas se denominan piamadre, aracnoides y duramadre.

Estas estructuras juegan un importante papel protector. Impiden la entrada de sustancias y partículas pequeñas perjudiciales, previniendo así infecciones y daño neurológico.

El líquido cefalorraquídeo es una sustancia líquida que se encuentra contenida entre la aracnoides y la piamadre. Este líquido ayuda a amortiguar los golpes y traumatismos craneoencefálicos. Además, lubrica y nutre las estructuras que recubren el sistema nervioso central.

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DE LA MENINGITIS?

Las meningitis pueden tener lugar debido a diferentes causas. Estas causas se pueden dividir en infecciosas y no infecciosas que incluyen procesos inflamatorios y por tracción mecánica.

Dentro de las causas infecciosas se encuentran los virus, bacterias, espiroquetas, rickettsias, protozoos, hongos, parásitos, siendo los más frecuentes los casos por Haemophilus influenzae, Neisseria meingitidis y Streptococcus pneumoniae.

Todas las meningitis comienzan por un cuadro de signos meníngeos. Este se puede instaurar en diferentes periodos de tiempo, en algunos casos en 24 horas, en otros de 1-7 días, y en ocasiones de 3-4 semanas.

Los signos meníngeos incluyen:

Rigidez de nuca

Signos de Kernig (resistencia y dolor al intentar extender la rodilla cuando el paciente se encuentra en decúbito supino y tiene el muslo flexionado 90° desde la cadera) y Brudzinski (rigidez de la nuca al acercar el mentón hacia el tronco).

El paciente presentará dolores de cabeza de predominio posterior, opresivo, pulsátil, intenso y que generalmente está acompañado de fotofobia (intolerancia anormal a la luz).

Los vómitos serán precedidos de náuseas y no presentarán relación con la ingesta de alimentos.

Aunque en ancianos y en algunos estados de shock esté ausente, la fiebre suele ser elevada y acompañada de escalofríos.

El individuo presentará posiciones corporales con hiperextensión del cuello y extremidades inferiores en flexión.

Los pacientes experimentan modificación del nivel de conciencia, convulsiones, y afectación de nervios craneales.

En los casos que presenten datos focales o localizados, se pensará en infiltración basal, gravedad, complicación y/o participación encefálica.

POSIBLES COMPLICACIONES DE LA MENINGITIS

Varias pueden ser las complicaciones desarrolladas en pacientes con meningitis, más aún si no es tratada de forma inmediata. Estas complicaciones pueden ser del sistema nervioso o sistémicas.

Dentro de las nerviosas se encuentran incluidas la hipertensión endocraneana, la parálisis de pares craneales, la hidrocefalia, convulsiones, secuelas neurológicas y absceso cerebral.

En las complicaciones sistémicas están presentes los trastornos hidroelectrolíticos y ácido-básicos.

En algunos casos los pacientes fallecen producto a la meningitis, por lo que la muerte también es considerada una complicación en esta enfermedad.

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DIAGNÓSTICO DE MENINGITIS

El cuadro clínico ayuda a pensar en el diagnóstico, pero el mismo será confirmado a través de una punción lumbar, examen que se utiliza para estudiar el líquido cefalorraquídeo, facilitando la elección del tratamiento, ya que nos permite identificar la causa de la meningitis.

Los estudios de neuroimagen solo retrasarán el tratamiento oportuno de la enfermedad.

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¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO DE LA MENINGITIS?

Hasta confirmar la causa de la meningitis se tratarán los síntomas del paciente, o sea, la fiebre, convulsiones, dolor, edema cerebral, etc., más el tratamiento de las complicaciones.

En el caso de las meningitis infecciosas que son las más comunes, se tratan con antibióticos, los cuales deben ser utilizados lo más rápido posible y por vía parenteral, por supuesto luego de haber confirmado cuál es el germen causal.

Estos antibióticos deben ser bactericidas que adquieran concentraciones terapéuticas en el líquido cefalorraquídeo. Además, se debe buscar y tratar el foco inicial de la infección, por ejemplo, los pulmones.

Los antibióticos más utilizados son las penicilinas, cefalosporinas, Vancomicina, Aciclovir en el caso específico de los virus y Anfotericin B en las producidas por hongos.

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