La preeclampsia sigue siendo una de las complicaciones más serias durante la gestación, afectando tanto la salud de la madre como la del bebé. Sin embargo, la ciencia médica sigue encontrando herramientas preventivas eficaces y accesibles. Un reciente análisis publicado en Univadis pone de relieve una estrategia fundamental: la suplementación con calcio.

¿Por qué este mineral se ha vuelto tan relevante en las consultas de obstetricia y qué dicen las últimas evidencias sobre su capacidad para salvar vidas?

¿Qué es la preeclampsia y por qué es peligrosa?

La preeclampsia es un trastorno caracterizado por una presión arterial elevada y daños en otros sistemas de órganos (frecuentemente los riñones) que suele aparecer después de la semana 20 de embarazo. Si no se trata, puede derivar en complicaciones graves como la eclampsia o el síndrome HELLP.

El papel del calcio como escudo protector

Diversos estudios clínicos han demostrado que existe una relación directa entre los niveles de calcio y la salud vascular de la embarazada.

Beneficios clave detectados:

  1. Reducción de la presión arterial: El calcio ayuda a relajar los vasos sanguíneos, lo que previene los picos de tensión.

  2. Prevención en poblaciones de riesgo: El impacto de la suplementación es especialmente alto en mujeres con una dieta baja en lácteos y otros alimentos ricos en este mineral.

  3. Disminución de partos prematuros: Al reducir la incidencia de preeclampsia, también se reducen los partos de emergencia antes de término.

¿Cuánto calcio es necesario?

Aunque la dieta es la fuente principal, en muchos casos la ingesta diaria no alcanza los niveles recomendados para una gestante. Según las directrices analizadas:

  • Poblaciones con baja ingesta: En áreas o perfiles donde el consumo de calcio es pobre, la suplementación puede reducir el riesgo de preeclampsia en más de un 50%.

  • Dosis recomendadas: Las guías suelen sugerir entre 1.5 y 2 gramos de calcio elemental diarios, repartidos en varias tomas para mejorar la absorción.

Importante: Cualquier suplementación debe ser supervisada y pautada por el ginecólogo o la matrona, ya que el exceso también puede tener contraindicaciones.

Recomendaciones para una dieta rica en calcio

Más allá de las pastillas, integrar estos alimentos ayuda a fortalecer la salud ósea y vascular:

  • Lácteos: Yogur, queso y leche (preferiblemente pasteurizados).

  • Vegetales de hoja verde: Brócoli, espinacas y kale.

  • Pescados: Sardinas en conserva (por sus espinas comestibles).

  • Frutos secos: Especialmente las almendras.

La suplementación con calcio se consolida como una de las intervenciones más rentables y seguras para reducir las complicaciones hipertensivas del embarazo. Informarse y asegurar una ingesta adecuada no es solo una cuestión de nutrición, sino una medida de seguridad vital para un embarazo a término y saludable.

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