Solemos asociar la salud ósea únicamente con el consumo de leche o calcio. Sin embargo, existe un invitado invisible sin el cual el calcio no sirve de nada: la Vitamina D. Según explica Infobae, esta sustancia —que actúa más como una hormona que como una vitamina— es la encargada de abrir las puertas de nuestro organismo para que los minerales lleguen a donde más se necesitan: el esqueleto.
El papel crítico de la Vitamina D en el sistema óseo
La relación entre la vitamina D y los huesos es de dependencia absoluta. Sus funciones principales son:
Absorción de Calcio: Sin suficiente vitamina D, el cuerpo solo absorbe entre un 10% y un 15% del calcio de la dieta. Con niveles óptimos, esta absorción sube al 30-40%.
Mineralización Ósea: Ayuda a que el calcio y el fósforo se depositen correctamente en la matriz del hueso, dándole dureza y resistencia.
Prevención de la Resorción: Cuando los niveles de vitamina D son bajos, el cuerpo «roba» calcio de los huesos para mantener los niveles en la sangre, lo que debilita el esqueleto.
Enfermedades que ayuda a prevenir
Mantener niveles adecuados de esta vitamina es la mejor inversión a largo plazo para evitar:
Osteoporosis: La pérdida de densidad ósea que hace que los huesos se vuelvan porosos y quebradizos, especialmente en adultos mayores.
Osteomalacia: Un ablandamiento de los huesos en adultos que puede causar dolores sordos y debilidad muscular.
Raquitismo: Una condición grave en niños que provoca deformidades óseas y retraso en el crecimiento.
¿Cómo obtener tu dosis diaria de «sol»?
A diferencia de otros nutrientes, la alimentación solo aporta una pequeña fracción de lo que necesitamos. Las fuentes principales son:
Exposición Solar: Entre el 80% y el 90% de nuestra vitamina D se sintetiza a través de la piel por los rayos UVB. Se recomiendan 15 a 20 minutos diarios de sol en brazos y piernas, sin protector solar (siempre que no sea en horas pico de radiación).
Alimentos Clave: Pescados grasos (salmón, atún), yema de huevo, hígado y alimentos fortificados (leches o cereales).
Suplementación: Debido al estilo de vida sedentario y en interiores, muchos médicos ahora recetan suplementos tras un análisis de sangre.
Factores que bloquean tu Vitamina D
Infobae advierte que no todos absorbemos esta vitamina de la misma forma. El riesgo de deficiencia aumenta si:
Vives en ciudades con alta contaminación: Las partículas bloquean los rayos UVB.
Tienes la piel oscura: La melanina actúa como un filtro que reduce la síntesis de la vitamina.
Uso constante de bloqueador solar: Aunque protege contra el cáncer de piel, bloquea casi totalmente la producción de vitamina D.
Edad avanzada: Con el tiempo, la piel pierde eficiencia para producirla.
La Vitamina D es el guardián de nuestra estructura. Invertir en ella hoy es asegurar una vejez con movilidad y sin fracturas. Si pasas mucho tiempo en interiores, considera consultar con tu médico para un chequeo de niveles; tus huesos te lo agradecerán en el futuro.







