Para muchos hombres que sufren alopecia androgénica, la decisión de iniciar un tratamiento médico suele venir acompañada de dudas sobre los posibles efectos secundarios. Una de las preocupaciones que ha circulado en el ámbito clínico es si el uso prolongado de fármacos inhibidores de la 5-alfa reductasa, como la finasterida, podría afectar la densidad mineral ósea.

Sin embargo, un reciente análisis publicado en Univadis trae noticias tranquilizadoras: la ciencia no ha encontrado una vinculación directa entre estos tratamientos y la pérdida ósea, lo que refuerza el perfil de seguridad de estas terapias en el largo plazo.

El origen de la duda

La inquietud surge porque la finasterida altera los niveles de dihidrotestosterona (DHT), una hormona derivada de la testosterona. Dado que las hormonas sexuales juegan un papel crucial en el mantenimiento de la arquitectura del hueso, se temía que este desequilibrio pudiera favorecer la aparición de osteopenia o fragilidad ósea.

¿Qué dice la evidencia actual?

El estudio analizado evaluó a pacientes bajo tratamiento sistémico para la caída del cabello y los resultados fueron concluyentes:

  • Sin cambios significativos: No se observaron diferencias notables en la densidad ósea de la cadera o la columna lumbar en comparación con grupos de control que no recibían el fármaco.

  • Seguridad acumulada: Incluso en periodos de uso prolongado, el riesgo de fracturas no aumentó entre los usuarios de estos tratamientos.

  • Perfil de paciente: Los resultados se mantuvieron consistentes independientemente de la edad o el estilo de vida de los participantes.

¿Por qué es importante este hallazgo?

Este tipo de estudios son fundamentales para la tranquilidad del paciente y la confianza del prescriptor. En la consulta dermatológica, el miedo a los efectos secundarios es la principal causa de abandono del tratamiento.

  1. Desmitificación: Ayuda a separar los efectos secundarios reales (como los potenciales efectos sexuales, que son poco frecuentes pero documentados) de los mitos sin base científica.

  2. Cumplimiento terapéutico: Saber que el esqueleto no corre peligro permite a los pacientes mantener la constancia necesaria para ver resultados en el crecimiento del cabello.

  3. Visión integral: Refuerza la idea de que la medicina actual busca soluciones que no comprometan la salud general por un beneficio estético.

«La evidencia científica actual permite a los especialistas recetar tratamientos para la alopecia con una mayor seguridad sobre la integridad ósea de sus pacientes.»

Recomendaciones para el paciente

Si estás considerando iniciar un tratamiento para la alopecia o ya estás en uno, ten en cuenta lo siguiente:

  • Consulta siempre a un dermatólogo: El diagnóstico correcto es el primer paso para un tratamiento seguro.

  • No te automediques: El seguimiento médico es clave para monitorizar cualquier cambio en tu organismo.

  • Mantén hábitos saludables: El ejercicio de fuerza y una buena ingesta de calcio y vitamina D son siempre los mejores aliados de tus huesos, independientemente de cualquier medicación.

La noticia es clara: tratar la alopecia no significa poner en riesgo tus huesos. Los datos clínicos de 2026 confirman que la finasterida y otros tratamientos similares son seguros para la salud ósea, permitiendo que el foco vuelva a estar donde el paciente desea: recuperar su densidad capilar con total confianza.

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