En la búsqueda de una salud óptima, el estante de los suplementos nutricionales se ha vuelto una parada obligatoria para muchos. Sin embargo, la línea entre el beneficio real y el gasto innecesario (o incluso el riesgo) es muy delgada. Un reciente mini-examen clínico de Univadis pone a prueba lo que creemos saber sobre las vitaminas y minerales que consumimos a diario.
1. El gran debate de los multivitamínicos
Muchas personas toman un multivitamínico diario como una «póliza de seguro» para su salud. Sin embargo, la evidencia clínica analizada sugiere que:
En adultos sanos: No hay pruebas sólidas de que los multivitamínicos prevengan enfermedades cardiovasculares o cáncer.
El riesgo del exceso: Consumir dosis altas de ciertos nutrientes cuando no hay deficiencia puede interferir con la absorción de otros minerales esenciales.
2. Vitamina D: ¿La excepción a la regla?
El examen destaca que la Vitamina D sigue siendo el suplemento con mayor respaldo en poblaciones específicas.
Es crucial para la salud ósea y la función inmune.
El matiz médico: A diferencia de otros suplementos, la dosis de Vitamina D debe ser personalizada mediante analíticas, ya que tanto la deficiencia como la toxicidad (hipercalcemia) son escenarios posibles.
Tabla: Suplementos comunes y su evidencia real
3. El peligro de las interacciones ocultas
Uno de los puntos más críticos del examen clínico es la interacción con medicamentos recetados. Algunos ejemplos que debes conocer:
Vitamina K: Puede anular el efecto de anticoagulantes como la warfarina.
Hierro/Calcio: Si se toman junto a ciertos antibióticos o medicamentos para la tiroides, pueden impedir su absorción.
Antioxidantes: En dosis altas, podrían interferir con la eficacia de algunos tratamientos de quimioterapia.
4. ¿Quiénes sí deben suplementarse?
La suplementación no es mala per se; es una herramienta terapéutica cuando se usa correctamente en:
Mujeres en edad fértil: Ácido fólico para prevenir defectos del tubo neural.
Personas con dietas restrictivas: Como el caso de la B12 en el veganismo.
Pacientes con síndromes de malabsorción: (Enfermedad celíaca, Crohn o tras cirugía bariátrica).
La conclusión de este análisis clínico es directa: los suplementos nutricionales no son «caramelos» de salud. Su uso debe estar motivado por una deficiencia comprobada o una etapa biológica específica. Antes de comprar el próximo frasco, la pregunta no es «¿qué me falta?», sino «¿qué dice mi analítica?».






