Rejuvenecimiento en la zona orbital

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Párpados caídos, bolsas, ojeras, flacidez o patas de gallo. El paso del tiempo y los efectos nocivos de agentes ambientales en la zona orbital otorgan un aspecto cansado, triste y envejecido que es posible mejorar con distintos procedimientos estéticos, ya sean quirúrgicos o mínimamente invasivos que permiten un rejuvenecimiento de la mirada y por ende, de toda la cara, con un resultado muy natural.

Y es que con los años la región orbitaria es una de las que primero denotan el envejecimiento aunque la herencia genética, algunas patologías o un estilo de vida poco saludable pueden acelerar el proceso. La delicadeza y el escaso grosor de la piel de esta zona la hacen especialmente vulnerable al paso del tiempo, a lo que colaboran asimismo el movimiento constante al que es sometida por el parpadeo y los gestos de expresión facial y su capacidad para acumular líquido, debilitarse y distenderse.

Por ello es una de las regiones en las que se realizan con mayor frecuencia procedimientos para su mejora estética a la vez que de las más agradecidas en cuanto a resultados. Entre las técnicas más habituales se encuentran las que se realizan con la toxina botulínica, el ácido hialurónico, el plasma rico en plaquetas así como el lifting de cejas y la blefaroplastia o cirugía de párpados, una de las cirugías que más rejuvenece y cuyos resultados resultan más notables.

Precisamente esta intervención es de las más demandadas y generalmente el único método de abordaje ante el exceso de piel, la distensión del músculo y las bolsas de los párpados.

Con el paso del tiempo esta piel pierde elasticidad y capacidad de retracción, lo que da lugar a pliegues anómalos que pueden no sólo suponer un problema estético sino afectar a la visión. A ello se suman las bolsas grasas de los párpados inferiores que están contenidas dentro del marco orbitario por una fina membrana llamada septum. Con el paso del tiempo esta membrana pierde firmeza y hace que las bolsas protruyan hacia fuera, como si fuera una hernia.

El abordaje dependerá de las necesidades del paciente, que puede precisar de una intervención en el párpado inferior, superior o en ambos. En cualquier caso, «la operación consiste en la eliminación del exceso de piel y músculo así como la extirpación de la grasa sobrante en la zona. En el párpado superior se ejecuta mediante una incisión sobre el pliegue natural palpebral y en el inferior actuaremos eliminando el exceso de las bolsas grasas o reposicionando las mismas para rellenar el surco existente. No obstante, en este caso hay pacientes, especialmente jóvenes, que no presenten exceso de piel y músculo así como unas bolsas poco pronunciadas que aconsejen una blefaroplastia transconjuntival en la que la incisión se realiza por la parte interna del párpado en vez de la externa, lo que evita tocar la piel, acelerando la recuperación y evitando las suturas. También puede realizarse mediante láser».

En cualquier caso, su duración oscila entre los cuarenta minutos y las dos horas dependiendo de su dificultad y párpados a intervenir y suele tratarse de una técnica ambulatoria, por lo que en general quien se somete a ella abandona el centro hospitalario el mismo día de su realización.

El posoperatorio tiene un desarrollo sencillo, no se tapan los ojos y discurre con inflamación y pequeños hematomas en la mayoría de los pacientes que van desapareciendo progresivamente durante los 10 días siguientes.

La blefaroplastia puede ir acompañada de otra serie de técnicas que colaboren en la mejora estética del paciente como el lifting de cejas o facial completo

Las ojeras son otro problema frecuente que cuenta con distintos tipos de tratamiento según su naturaleza y que no requieren de una visita al quirófano. «Las ojeras hundidas pueden tratarse con infiltraciones de ácido hialurónico para rellenarlas. La pigmentación es un problema diferente y en el que raras veces logramos una reducción satisfactoria pero pueden mejorar con depigmentantes, peelings, plasma rico en plaquetas o microinjertos».

Otros signos de envejecimiento los conforman las arrugas perioculares, conocidas popularmente como patas de gallo, junto a las localizadas en el entrecejo y la frente. Ante estas arrugas dinámicas, fruto de los gestos de expresión sostenidos en el tiempo, el tratamiento de referencia es la infiltración de la toxina botulínica, que también puede mejorar la posición de las cejas y cuya aplicación sobre los músculos aplana las arrugas. Es recomendable repetir el tratamiento dos veces al año. Por su parte, el ácido hialurónico es útil como producto de relleno y sirve para hidratar, eliminar los surcos y dar forma al óvalo facial o la zona malar, por lo que también puede ser una alternativa en la región periocular, con una durabilidad de entre 10 y 12 meses.

La mesoterapia, inyectando plasma enriquecido en plaquetas –producto de la extracción, centrifugado y reinserción del resultado–, o vitaminas permite revitalizar, dar tersura e hidratación. En suma, una pléyade de tratamientos tanto quirúrgicos como mínimamente invasivos que en la actualidad gozan de muy buenos resultados con un aspecto natural y que permiten sumar años sin que las arrugas los acompañen.

canarias7.es

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