En la era del bienestar, los suplementos nutricionales se han convertido en un consumo cotidiano para millones de personas. Sin embargo, ¿sabemos realmente qué estamos tomando? Basándonos en el reciente «mini-examen clínico» publicado por Univadis, analizamos los puntos clave que todo usuario y profesional de la salud debe considerar antes de añadir una cápsula más a su rutina diaria.
1. El mito de «más es mejor»
Uno de los errores más comunes es creer que, por ser nutrientes, no tienen efectos secundarios. La realidad es que el cuerpo tiene límites de absorción y almacenamiento.
Vitaminas Hidrosolubles (C, complejo B): El exceso suele eliminarse por la orina, lo que a menudo se traduce en «orina cara» sin beneficios adicionales.
Vitaminas Liposolubles (A, D, E, K): Estas se acumulan en la grasa y el hígado. Un exceso de Vitamina A, por ejemplo, puede ser tóxico y afectar la visión o la densidad ósea.
2. Vitamina D: La excepción a la regla
El examen clínico destaca que la Vitamina D es uno de los pocos suplementos cuya deficiencia es casi global, incluso en países con mucho sol.
Función: Es vital para la absorción del calcio y el sistema inmune.
El dato: A diferencia de otros suplementos, la suplementación con Vitamina D suele requerir una analítica previa para ajustar la dosis exacta, ya que los niveles óptimos varían según la edad y la salud ósea.
3. Calcio y Salud Cardiovascular
Un punto crítico que resalta Univadis es la relación entre el calcio y el corazón. Estudios recientes sugieren que:
Es preferible obtener el calcio de fuentes dietéticas (lácteos, verduras de hoja verde, almendras).
Los suplementos de calcio en dosis altas, sin el equilibrio adecuado de Vitamina K2 y magnesio, podrían contribuir a la calcificación de las arterias en algunos perfiles de riesgo.
4. ¿Cuándo son realmente necesarios?
Existen grupos poblacionales donde la suplementación no es una opción, sino una necesidad clínica:
Embarazo: El ácido fólico es innegociable para prevenir defectos del tubo neural.
Veganos: La Vitamina B12 debe ser suplementada sí o sí, ya que no se encuentra de forma biodisponible en el reino vegetal.
Anemia ferropénica: El hierro bajo supervisión médica es fundamental para recuperar los niveles de hemoglobina.
5. Interacciones que debes conocer
Los suplementos pueden interactuar con medicamentos recetados. Por ejemplo:
El Magnesio puede interferir con la absorción de ciertos antibióticos.
El Ginkgo Biloba o la Vitamina E en dosis altas pueden potenciar el efecto de fármacos anticoagulantes, aumentando el riesgo de sangrado.
La conclusión del mini-examen clínico es clara: los suplementos nutricionales deben ser vistos como herramientas de precisión, no como sustitutos de una dieta equilibrada. Antes de comenzar cualquier suplementación, la consulta con un profesional es el paso más saludable.







