La radioterapia es un pilar fundamental en el tratamiento del cáncer de mama, pero sus efectos a largo plazo pueden presentar complicaciones severas. Un reciente caso clínico analizado en Univadis expone una complicación poco frecuente pero devastadora: la osteorradionecrosis (ORN) tras un proceso de reirradiación mamaria.
Este caso nos obliga a reflexionar sobre los límites de la dosis de radiación acumulada y el manejo de las secuelas en pacientes que requieren tratamientos repetidos.
Resumen del Caso Clínico
El reporte describe el caso de una mujer que, tras haber superado un cáncer de mama y haber recibido tratamiento con radioterapia años atrás, presentó una recidiva o un nuevo tumor en la misma zona. Ante la necesidad clínica, se procedió a una reirradiación.
Tiempo después del tratamiento, la paciente desarrolló una osteorradionecrosis, una afección donde el tejido óseo (en este caso, probablemente costal o esternal) muere debido a la falta de riego sanguíneo provocada por el daño actínico de la radiación.
Puntos clave del diagnóstico:
Dosis acumulada: El factor determinante parece ser la suma de las dosis de la irradiación inicial y la posterior.
Latencia: La ORN no siempre es inmediata; puede manifestarse meses o incluso años después de finalizar el segundo ciclo de tratamiento.
Sintomatología: Dolor persistente, ulceración cutánea y, en casos avanzados, fracturas patológicas o exposición ósea.
El dilema de la reirradiación
La decisión de volver a irradiar una zona previamente tratada es siempre compleja. Aunque las técnicas modernas como la radioterapia de intensidad modulada (IMRT) o la protonterapia permiten una mayor precisión, el tejido circundante ya posee una «memoria de dosis» que eleva el riesgo de toxicidad grado 3 o 4.
Factores de riesgo para desarrollar ORN:
Intervalo de tiempo corto entre ambos tratamientos.
Volumen de tejido reirradiado.
Comorbilidades que afecten la microcirculación (como diabetes o tabaquismo).
Tratamientos concomitantes con quimioterapia.
Manejo y Tratamiento de la Osteorradionecrosis
El tratamiento de la ORN es difícil y requiere un enfoque multidisciplinar:
Conservador: Analgesia, cuidados locales de la piel y, en ocasiones, oxigenoterapia hiperbárica para intentar mejorar la oxigenación del tejido.
Quirúrgico: En casos de necrosis extensa, puede ser necesaria la desbridación del hueso afectado o incluso reconstrucciones complejas con colgajos.
Lecciones para la práctica clínica
Este caso clínico subraya la importancia de un seguimiento estrecho en pacientes reirradiadas. Es fundamental que el oncólogo radioterápico realice una planificación meticulosa de las dosis acumuladas y que el equipo de atención primaria esté alerta ante cualquier síntoma de dolor torácico crónico o cambios en la integridad de la piel en la zona irradiada.
La osteorradionecrosis es un recordatorio de que la supervivencia al cáncer de mama conlleva retos a largo plazo. La clave reside en el equilibrio entre el control tumoral y la preservación de la calidad de vida de la paciente, minimizando los daños colaterales de las terapias agresivas.







