Tomar un medicamento parece una acción sencilla, casi automática. Sin embargo, detrás de cada pastilla o jarabe existe una responsabilidad compartida entre el médico y el paciente. Según reporta RPP Vital, la falta de información y la automedicación son las principales causas de reacciones adversas evitables. Para que un fármaco cure y no dañe, es fundamental seguir ciertas pautas de seguridad.
1. La regla de oro: No te automediques
El hecho de que un medicamento le haya funcionado a un vecino o familiar no significa que sea el adecuado para ti.
Riesgo de interacciones: Algunos fármacos pueden anular el efecto de otros o, peor aún, crear una reacción tóxica al mezclarse.
Resistencia bacteriana: El uso incorrecto de antibióticos está creando bacterias «superpoderosas» que ya no responden a los tratamientos habituales.
2. Lo que debes preguntar en la consulta
Antes de salir con una receta en la mano, asegúrate de tener claros estos tres puntos:
¿Para qué sirve exactamente? Entender la función del fármaco ayuda a cumplir mejor el tratamiento.
¿Cómo y cuándo tomarlo? No es lo mismo tomarlo en ayunas que con comida. Algunos alimentos pueden bloquear la absorción del principio activo.
¿Qué efectos secundarios son normales? Conocer los posibles mareos o molestias estomacales te ayudará a no entrar en pánico o a saber cuándo llamar al médico.
3. Lee siempre el prospecto (o la etiqueta)
Aunque la letra sea pequeña, esa información es tu manual de seguridad. Presta especial atención a:
Fecha de vencimiento: Un fármaco vencido puede perder su eficacia o degradarse en sustancias químicas dañinas.
Dosis recomendada: «Más» no significa «mejor». Duplicar una dosis puede llevar a una intoxicación.
Condiciones de almacenamiento: La mayoría de los fármacos deben estar lejos de la humedad del baño o del calor de la cocina.
4. Medicación y estilo de vida
Existen combinaciones que pueden ser peligrosas y que a menudo olvidamos:
Alcohol: Mezclar alcohol con medicamentos (especialmente analgésicos o ansiolíticos) puede ser letal o dañar gravemente el hígado.
Suplementos «naturales»: No por ser natural es inofensivo. Hierbas como la Hierba de San Juan pueden interferir con anticonceptivos o antidepresivos.
La medicación segura no se trata de tener miedo a los fármacos, sino de tenerles respeto. Informarse es la mejor manera de asegurar que el tratamiento cumpla su objetivo: devolverte la salud. Como bien señala la nota de RPP, el paciente informado es el paciente más seguro.







