El manejo de la Fibrilación Auricular (FA) ha evolucionado a pasos agigantados, pero un nuevo estudio pone el foco en un aspecto crítico que solemos pasar por alto: la reevaluación del riesgo.
No basta con calcular el riesgo de ictus una vez; la salud de nuestros pacientes es dinámica y lo que ayer era un riesgo bajo hoy puede haber cambiado drásticamente. El Dr. Miguel Turégano Yedro, en un reciente análisis para Univadis, advierte que es el momento de actualizar nuestros protocolos de seguimiento.
El problema del riesgo «estático»
Muchos pacientes diagnosticados con FA son inicialmente clasificados con un riesgo bajo de sufrir un accidente cerebrovascular (ictus). Sin embargo, factores como el envejecimiento, la aparición de hipertensión o el desarrollo de diabetes pueden elevar ese riesgo en cuestión de meses.
Hallazgos clave del estudio noruego AFNOR:
Un reciente estudio realizado en Noruega ha arrojado luz sobre cuándo deberíamos volver a evaluar a estos pacientes:
Pacientes con riesgo 0 o 1: Aquellos que inicialmente no requerían anticoagulación por su bajo perfil de riesgo, a menudo desarrollan nuevos factores en menos de un año.
El factor tiempo: La reevaluación anual parece ser insuficiente para ciertos perfiles, sugiriendo que cambios mínimos en la salud del paciente deberían disparar una nueva valoración del score CHA2DS2-VA.
¿Cuándo debemos volver a calcular el riesgo?
La práctica clínica actual sugiere que la evaluación no debe ser un evento único, sino un proceso continuo.
Momentos críticos para la reevaluación:
Cumpleaños clave: El simple hecho de cumplir 65 o 75 años cambia automáticamente la puntuación de riesgo.
Nuevos diagnósticos: La aparición de insuficiencia cardíaca, hipertensión o enfermedad vascular obliga a recalcular el score de inmediato.
Control de la diabetes: Un mal control glucémico o un nuevo diagnóstico de diabetes tipo 2 es un factor determinante.
“El riesgo cardiovascular no es una foto fija, sino una película en constante evolución.”
Implicaciones para la Atención Primaria
Como médicos de familia, somos la primera línea de defensa. Una reevaluación proactiva permite:
Iniciar la anticoagulación a tiempo: Evitando ictus prevenibles.
Ajustar el tratamiento: Optimizar la terapia según las nuevas Guías 2024 de la ESC/EACTS.
Mejorar la seguridad del paciente: Equilibrar el riesgo de ictus frente al riesgo de hemorragia.
La fibrilación auricular exige una vigilancia constante. Reevaluar periódicamente el riesgo cardiovascular no es solo una recomendación académica, es una necesidad clínica para salvar vidas. ¿Estás revisando los scores de tus pacientes en cada consulta de seguimiento?







