Durante siglos, el envejecimiento se consideró un proceso inevitable, una calle de sentido único hacia el deterioro. Sin embargo, en pleno 2025, la pregunta ya no es si podemos frenar el reloj biológico, sino si podemos obligarlo a caminar hacia atrás. La ciencia moderna está empezando a tratar la vejez no como un destino, sino como una enfermedad que, potencialmente, podría tener cura.
En la sección Nosotras Respondemos de El País, expertos analizan los avances en medicina regenerativa y biotecnología que están desafiando las leyes de la biología humana.
1. Edad cronológica vs. Edad biológica
Lo primero que debemos entender es que el número de velas en tu tarta de cumpleaños no define necesariamente tu estado de salud.
Edad cronológica: Los años que han pasado desde que naciste.
Edad biológica: El estado real de tus células y órganos. Hoy existen los llamados «relojes epigenéticos» que pueden medir con precisión cuánto se ha desgastado tu cuerpo, permitiendo que personas de 60 años tengan la vitalidad celular de alguien de 40.
2. Los pilares de la eterna juventud: Senescencia y Programación
La investigación actual se centra en dos frentes revolucionarios:
Células senescentes (células zombis): Son células que dejan de dividirse pero no mueren, acumulándose y causando inflamación en los tejidos. Los nuevos fármacos senolíticos buscan eliminar estas células para «limpiar» el organismo.
Reprogramación celular: Inspirada en los factores de Yamanaka, esta técnica busca devolver a las células adultas a un estado embrionario o juvenil, permitiendo que los tejidos se regeneren por sí mismos.
3. ¿Podemos revertirlo hoy? Realidad vs. Ficción
Aunque los experimentos en ratones han logrado revertir la ceguera y mejorar la función muscular, en humanos todavía estamos en una fase de gestión del daño.
«Todavía no existe una pastilla que nos devuelva a los 20 años, pero sí herramientas para que los 80 se sientan como los 50», señalan los expertos.
La clave actual no es la inmortalidad, sino la «compresión de la morbilidad»: vivir con salud plena hasta el último momento de nuestras vidas.
4. Hábitos que actúan como «medicina antiedad»
Mientras la biotecnología avanza, la ciencia confirma que ya tenemos «interruptores» genéticos que podemos activar:
Hormesis: Estresar al cuerpo de forma controlada (ayuno intermitente, exposición al frío/calor, ejercicio de alta intensidad) activa genes de longevidad como las sirtuinas.
Nutrición de precisión: Reducir el exceso de azúcar y ultraprocesados frena la glicación, un proceso que «oxida» nuestras proteínas y nos envejece prematuramente.
Revertir el envejecimiento ya no es ciencia ficción, es una frontera científica en plena expansión. Aunque todavía queda camino para una «fuente de la juventud» embotellada, la combinación de tecnología médica y hábitos conscientes está logrando que, por primera vez en la historia, la vejez sea una opción negociable.







