Trastorno dismórfico corporal

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Los especialistas en cirugía plástica indican que la mayoría de las personas tenemos alguna parte de nuestro cuerpo que nos gusta menos: una nariz torcida, una sonrisa desigual, o unos ojos demasiado grandes o demasiado pequeños. Y, aunque es posible que nos preocupen nuestras imperfecciones, es algo que no condiciona ni interfiere en nuestra vida cotidiana. Sin embargo, las personas que padecen el trastorno dismórfico corporal (TDC) piensan acerca de sus defectos durante todo el día.

TCDNo pueden controlar sus pensamientos negativos, hasta el punto de generarse una angustia emocional severa que interfiere en su funcionamiento diario. Les puede llevar a faltar al trabajo o a la escuela, a evitar las situaciones sociales y a aislarse de amigos y familiares; todo ello para evitar que los demás se den cuenta de sus defectos. En muchas ocasiones estas “supuestas imperfecciones” están únicamente en la imaginación de las personas que padecen este trastorno, por eso también se le conoce como el trastorno de la “fealdad imaginaria”.

Muchos de ellos deciden someterse a cirugías plásticas innecesarias para corregir sus imperfecciones. El resultado no suele ser el deseado, la mayoría no consigue satisfacer sus expectativas. La cirugía plástica no es la mejor solución para problemas que tienen sus raíces en algo mucho más profundo que la apariencia externa.

Características del TDC

El TDC es un trastorno de la imagen corporal que se caracteriza por la preocupación persistente y excesiva por un defecto leve o imaginario. El defecto percibido puede ser solo una pequeña imperfección o incluso algo inexistente, pero para una persona con TDC el defecto es importante y prominente, hasta el punto de convertirse en una obsesión. El TDC suele causar angustia emocional severa y dificultades en el funcionamiento diario. Estos pensamientos obsesivos pueden llevar a comportamientos compulsivos (no dejar de mirarse en el espejo, preguntar a todas horas sobre su propia apariencia, el uso excesivo de maquillaje para tapar imperfecciones…)

El TDC se desarrolla más frecuentemente en adolescentes y jóvenes. Las investigaciones muestran que afecta a hombres y mujeres por igual. Las causas de su aparición no están definidas, pero pueden contribuir a su desarrollo ciertos factores biológicos y ambientales, incluyendo la predisposición genética, factores neurobiológicos como el mal funcionamiento de la serotonina en el cerebro, los rasgos de personalidad y determinadas experiencias en la vida.

Cuando una persona con trastorno dismórfico corporal contempla un rostro, como por ejemplo el de la izquierda, su cerebro lo procesa en una región cerebral que las personas sin el trastorno solo utilizan para procesar el dibujo del extremo derecho, en el cual algunos rasgos faciales están exageradamente marcados. Los pacientes con el trastorno emplean dicha región al observar detenidamente imágenes de los tres tipos mostrados. No está claro por qué sucede esto ni qué otros factores intervienen. Este hallazgo se hizo años atrás en un estudio pionero realizado por el equipo del Dr. Jamie Feusner, del departamento de psiquiatría en el Instituto Semel de Neurociencias y Comportamiento Humano, adscrito a la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), Estados Unidos. (Imagen: UCLA)

Los síntomas

Las personas con TDC sufren obsesiones sobre su apariencia que pueden durar horas incluso días enteros. Estas obsesiones impiden a las personas centrarse en otra cosa que no sean sus imperfecciones. Las personas con severos grados de TDC pueden pasarse días y semanas enteras sin salir a la calle e incluso pueden tener pensamientos de suicidio.

Los enfermos con TDC tienden a desarrollar un comportamiento compulsivo o repetitivo para tratar de ocultar o mejorar sus defectos, aunque estos comportamientos solo permitan un alivio temporal. Estos son algunos de los síntomas más habituales:

– Camuflar el defecto con la ropa, el maquillaje, el pelo, sombreros, etc.
– Estar constantemente mirándose en los espejos
– Existe también el extremo contrario: las personas que evitan los espejos.
– Depresión o fobia social
– Abuso de la cirugía estética o de los tratamientos dermatológicos
– Necesidad de saber en todo momento que opinan los demás de su físico

Como he resaltado anteriormente, la cirugía no es la solución adecuada; la persona con TDC debería acudir a un profesional relacionado con el mundo de la psiquiatría para estudiar su caso y establecer un diagnóstico y un tratamiento.

Fuente: noticiasdelaciencia.com

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