Prevenir un ataque al corazón

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Aunque se han realizado grandes avances en el conocimiento de las causas de los ataques cardiacos y cómo prevenirlos, muchas personas mantienen falsas creencias sobre los factores de riesgo de la enfermedad cardíaca, o sobre la enfermedad en sí misma.

ataque cardíacoLos 5 mitos y las recomendaciones de la Escuela de Medicina de Harvard

Desde la Escuela de Medicina de Harvard y dirigido a la población los facultativos estadounidenses presentan cinco falsas creencias que se mantienen entre la población junto con algunos consejos que evitan caer en estos errores comunes y mantener así nuestro corazón sano.

Mito 1: ‘Si tienes enfermedad cardiaca necesitas bajar el ritmo’

“Para la mayoría de personas con enfermedad cardiaca, ser sedentarios es una mala idea. Esto puede conducir a coágulos sanguíneos en las piernas y a un declive de la condición física global”, señala el doctor Richard T. Lee, cardiólogo y profesor de la Escuela de Medicina de Harvard.

La actividad física ayuda a fortalecer el músculo cardíaco, mejora el flujo sanguíneo al cerebro y mejora la salud y el bienestar general.

La recomendación de Lee es que consultemos con el médico qué clase de ejercicio es el más apropiado para nosotros y cuánto deberíamos hacer. La mayoría de personas puede caminar y hacerlo, por poco que sea, beneficia al corazón.

El Dr. Carlos Graschinsky, médico endocrinólogo y disertante en Simposios de Prevención. Refiere “es recomendable caminar 1 hora todos los días, no solo para mejorar la salud cardíaca, sino para evitar la obesidad, que es uno de los factores de riesgo des ataque al corazón”

Mito 2: ‘Es normal tener hipertensión cuando eres mayor’

La presión sanguínea tiende a subir con la edad pero el hecho de que esta tendencia sea común no significa que sea buena. Se produce porque las paredes arteriales se vuelven rígidas con la edad. Las arterias rígidas fuerzan a que el corazón bombee más fuerte. La presión sanguínea contra las paredes arteriales las daña con el tiempo.

Con ello, el sobreesfuerzo del músculo cardiaco se hace menos efectivo y bombea incluso más fuerte para cumplir con las demandas de sangre del organismo. Esto daña más las arterias e ‘invita’ a la grasa a las paredes arteriales. De esta manera la hipertensión aumenta el riesgo de ataque cardiaco e ictus.

El Dr. Carlos Graschinsky, nos refiere que el objetivo de la presión de 120 / 80 no se modifica con la edad y que toda persona a cualquier edad con valores de presión arterial superiores a 140 / 90 debe ser tratado con dieta y medicación.

Mito 3: ‘Puedes reducir el riesgo de enfermedad cardiaca con vitaminas y suplementos’

Las vitaminas antioxidantes E, C y el betacaroteno son un factor en la reducción del riesgo de enfermedad cardiaca. Sin embargo, los ensayos clínicos con suplementos con betacaroteno, vitamina e sintética y C combinados han han fallado en la confirmación de estos beneficios o se realizaron de tal forma que no se pudieron extraer conclusiones. La Asociación Americana del Corazón ha afirmado que no existen evidencias científicas que muestren que estos suplementos prevengan o traten la enfermedad cardiaca.

El organismo absorbe y utiliza las vitaminas y minerales mejor cuando éstos proceden de los alimentos, o son naturales, como el caso de la vitamina e natural (alfa dextrotocoferol).

Mito 4: ‘La enfermedad cardiaca es en realidad un problema masculino’

Los datos en Estados Unidos muestran que desde 1984 han muerto cada año por causa de la enfermedad cardiaca más mujeres que hombres. La enfermedad cardiaca es la principal causa de mortalidad entre las mujeres mayores de 65 años, como sucede en el caso de los hombres.

‘Hacia la edad de la jubilación, el 70% de los hombres y mujeres tienen alguna forma de enfermedad cardiovascular, lo que incluye enfermedad arterial coronaria, fallo cardiaco, ictus e hipertensión’, apuntan los facultativos estadounidenses.

El riesgo continúa en ascenso y hacia los 80 años el 83% de los hombres e incluso un porcentaje superior en las mujeres (87%) están afectados.

Con independencia de tu sexo, deberías pedirle a tu médico pasar por un examen cardiaco elemental que incluya pruebas del colesterol y de la presión sanguínea. Después, tras tener los resultados de las prueba, sigue las indicaciones del facultativo.

Mito 5: ‘Si tienes enfermedad cardiaca, deberías comer la menor cantidad posible de grasa’

Es verdad que se debe comer una dieta baja en grasas saturadas y evitar por completo las grasas trans. Pero otras grasas, sobre todo las grasas insaturadas de los aceites vegetales y otros alimentos, son beneficiosas. De hecho, comer pescado alto en ácidos grasos omega-3, como el salmón, dos veces por semana puede reducir el riesgo de enfermedad cardiaca.

Se recomienda aportar todos los días, 1.800 mg de ácidos grasos omega 3 de fuente vegetal estabilizados, para evitar la oxidación, la forma que ha demostrado ser la más efectiva son las 60 gotas de omega 3 natural estabilizadas con vitamina e natural. Las cápsulas, con aceite de chía, o pescado, no demostraron ser efectivas en los trabajos científicos y además para aportar las dosis necesarias, habría que consumir gran cantidad de cápsulas diarias.

La recomendación de los expertos es incluir en la dieta productos lácteos bajos en grasa, pescados grasos, frutos secos, 60 gotas de omega 3 y aceite de oliva. “Si comes carne, asegúrate de que es un corte magro y elimina la piel de las aves”, señalan.

Opinión

“La actividad física es muy beneficiosa, pero hay que realizarla de acuerdo a la edad, la tolerancia y el tipo de cardiopatía que el paciente presente.

Ahora, en pacientes sanos, más que todo a partir de los 55 años, pueden comenzar a tener hipertensión arterial y las cifras se incrementan si existen factores condicionantes como el tabaco, obesidad, eritrocitosis etc…

Se recomienda el consumo de vitaminas porque son sustancias que traen  beneficios a nuestro organismo, no olvidemos que la vitamina E es antioxidante y la vitamina C ayuda a la absorción de hierro, mantenimiento de los vasos sanguíneos, entre otras funciones.

Referente al sexo, la enfermedad cardíaca no sólo se da en varones, en realidad se presenta tanto en hombres como en mujeres, por lo que no discrimina el sexo y finalmente los trigliséridos son factores de riesgo para el desarrollo de un ataque cardíaco, por su acumulación en los vasos sanguíneos”.

Nos indica el Dr. Roddy Urquieta, Cardiólogo, Urgencias del Instituto Nacional del Tórax de La Paz Bolivia.

Fuentes:
medicosconsultores.com
Dr. Roddy Urquieta

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