Pies Planos. 7 Claves para entender qué significa

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El pie plano es un pie que presenta una bóveda plantar con menos altura de lo normal. Normalmente se acompaña de un aumento de la anchura de la zona del mediopie, debido a la caída del arco a la zona interna.

Tenemos que comentar que aunque provocan dolor, bien tratados permiten hacer una vida normal. Eso sí, es necesario acudir a un especialista para saber de qué tipo de pie plano se trata y cuál es el mejor tratamiento.

A continuación, repasamos qué son, causas y consecuencias, síntomas, repercusiones, tratamientos y otras cuestiones que deberías saber sobre esta afección de los pies, de la mano del podólogo Javier Alfaro, director técnico de Podoactiva y podólogo de la Selección Absoluta de Fútbol.

¿Qué son los pies planos?

Un pie plano es un descenso de la bóveda plantar y se da cuando se tiene menos arco del habitual,es decir, el eje del pie se cae hacia dentro, hacia el dedo gordo. Estas características lo convierten en un pie ‘diésel’, como a veces lo llamamos, porque aguantan más kilómetros pero no son excesivamente rápidos.

Síntomas

Además del aspecto que posee un pie plano, en el que se puede apreciar que hay menos arco de lo normal, existen otros síntomas que pueden estar indicándonos que sufrimos esta afección:

–Dolor en la musculatura de la zona interna de la pierna: al estar trabajando muy forzado, debido a que el pie cae hacia dentro, se produce tendinitis y aparece el dolor.

-Dolor en el dorso al hundirse el pie: los huesos en la zona dorsal arriba se pellizcan y se producen picos artrósicos.

Causas

Como curiosidad se debe comentar que nacemos con los pies planos, pero lo normal es que sea un pie plano flexible y que, con el tiempo y el crecimiento del niño, se corrija.

No obstante, también puede darse el caso de que un adulto, con un pie normal, desarrolle un pie plano a causa de una disfunción tibial posterior. Esto significa que el músculo que sujeta el arco deja de trabajar provocando que el pie cada vez se caiga más hacia dentro.

Diagnóstico

Para diagnosticar esta patología correctamente, existen sistemas de análisis de la huella con plataforma de presiones, de esta manera vemos en el ordenador cómo es la huella y con eso podemos determinar el diagnóstico.

Pero lo más importante en un pie plano es su apellido. Puede ser flexible, semi flexible o rígido. Para saber de cuál se trata, se realizan difererntes test biomecánicos:

1. Test de Jack: consiste en subir el dedo gordo del paciente. Se tiene que formar el arco y si no es así, es positivo.

2. Heel Rise Test: al ponerse de puntillas, se tiene que formar arco y el talón irse hacia fuera. Si no se forma, es positivo.

En el caso de que ambos test sean negativos, se trata de un pie plano flexible, lo que quiere decir que tiene un buen pronóstico y que, en principio, este niño con pie plano en edad adulta no lo tendrá. Existe una probabilidad alta de que se solucione el problema.

Si ambos test son positivos se trata de un pie rígido, un pie plano estructural en el que los huesos están planos, siendo necesario operar.

El pie plano rígido puede deberse a dos causas: la primera de ellas es que el astrágalo, en vez de ser horizontal, esté verticalizado; y la segunda opción es que encontramos una coalición tarsal, es decir, “de fábrica”, dos huesos del pie han salido unidos y no cogen la forma del puente.

Por último, si sale un test positivo y uno negativo es que se trata de un pie semiflexible que con un buen tratamiento se puede llegar a corregir sin necesidad de operar.

En el diagnóstico, existen otros test como el de pronación máxima o resistencia a supinación, aunque en principio con estos se podría clasificar.

Tratamientos

En niños, lo más importante es hacer un buen diagnóstico porque puede ser un pie que se pueda corregir con ejercicios de potenciación. Pero a partir de los 4 años, quizá haya que hacer plantillas personalizadas para cambiar los ejes de alineación del pie y que esos músculos empiecen a trabajar de forma diferente. En otros casos, también habrá que valorar la operación.

En adultos, lo más importante es hacer una buena plantilla personalizada que minimizará las consecuencias de un pie plano.

Los tratamientos siempre deben ir asociados a ejercicios tanto de estiramientos como de potenciación. La posible operación sería otro tratamiento, siempre partiendo de un buen estudio biomecánico de la pisada y valorando todas las posibilidades.

podoactiva.com

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