Para saber si un bebé se enfermará, hay que ver qué comió la madre

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madre-comiendoUna dieta rica en carbohidratos durante el embarazo podría aumentar la vulnerabilidad de los bebés a desarrollar durante sus primeros años de vida una infección respiratoria grave. Esta es la conclusión preliminar a la que arribó un trabajo de la Fundación Infant realizado en doce hospitales del conurbano bonaerense y que se publicó el último viernes en el American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine. El estudio evaluó 1.239 niños menores de dos años con infección respiratoria aguda durante la temporada invernal de 2011 e indagó sobre los hábitos alimentarios de sus madres. El hallazgo fue sorprendente: las embarazadas con mayor ingesta de carbohidratos durante el tercer trimestre tenían bebés con más internaciones.

“Analizamos los factores de riesgo asociados a las hospitalizaciones por bronquiolitis. Nos preguntamos qué hace que algunos chicos cursen la enfermedad en forma ambulatoria mientras que otros requieren estar en terapia intensiva, con un alto riesgo de vida”, le explicó a PERFIL el pediatra Martín Ferolla, principal autor del estudio. Tradicionalmente, la mayoría de los factores de riesgo de la bronquiolitis se asociaba con la exposición al Virus Sincicial Respiratorio (VSR) y cuestiones como la prematurez y el bajo peso al nacer.

Pero no se pensaba en la vida prenatal. “Si uno ve a un bebé que se enferma de bronquiolitis a los tres meses de vida, ese niño tiene tres meses fuera del útero y nueve dentro. La idea de que todos los condicionamientos de esa enfermedad aparecieron en los últimos tres meses no tiene sentido. Evidentemente, lo que pasa previo al parto tiene que tener importancia”, reflexionó Fernando Polack, director científico de la fundación y profesor asociado en el Centro de Vacunas del Departamento de Pediatría de la Universidad de Vanbderbilt (EE.UU.). De esta forma, el equipo de Infant comenzó a pensar en la alimentación materna como un factor de riesgo para analizar, si se considera que los nutrientes que consume la madre durante el embarazo son claves para el desarrollo pulmonar del bebé. Y, además, si se tiene en cuenta el cambio que ha sufrido la dieta del ser humano en los últimos 150 años con la introducción de los azúcares refinados en detrimento de las frutas, verduras y proteínas.

Hallazgo. El trabajo de Infant, del que participaron pediatras de doce hospitales bonaerenses, evaluó 1.239 chicos menores de dos años internados por infección respiratoria y los hábitos alimentarios de sus mamás durante el último trimestre del embarazo. En el caso de los niños, se analizó la gravedad de la enfermedad teniendo en cuenta el nivel de saturación del oxígeno en la sangre. En el caso de las madres, se elaboró un score sobre la base de la frecuencia de ingesta de seis grupos de alimentos ricos en hidratos de carbono (gaseosas, infusiones con azúcar, pastas y arroz, pan, papa y facturas).

“Encontramos que a medida que aumenta la ingesta de carbohidratos, sube el porcentaje de chicos en estado crítico”, sostuvo Ferolla. Por el contrario, se descubrió que el consumo frecuente de frutas y verduras, y la lactancia materna actuaban como protectores en los niños con infección por VSR. El análisis estadístico se ajustó por otras variables, como pobreza, hacinamiento y disponibilidad de cloacas o agua potable. Pero la conclusión fue siempre la misma: los carbohidratos eran el principal factor de riesgo de la bronquiolitis. “Lo interesante del trabajo es que muestra que gran parte de la enfermedad severa que sufre el chico se debería a factores previos al nacimiento. Lo cual tiene como metamensaje la idea de que el obstetra es verdaderamente el primer pediatra del niño. El segundo punto es que la enfermedad se empieza a pensar como un fenómeno que no depende del tipo de reacción inmune, sino de cómo está preparado el niño para afrontar el día en que se exponga al virus. Entre las cosas que lo determinan, están los hábitos alimentarios”, dijo Polack.

Esta idea abre nuevos caminos para repensar el paradigma actual de prevención, ya que de comprobarse esta asociación de la que habla el estudio, no sólo habría que trabajar en evitar la infección por VSR y fortalecer el sistema inmunológico de los niños, sino también en los hábitos de alimentación de la mujer durante el embarazo, con la incorporación de más frutas y verduras. Para Fernando Ferrer, jefe de Docencia e Investigación del Hospital General de Niños Pedro de Elizalde, el estudio abre un camino de investigación. “Puede ser una veta muy interesantes para comprender mejor la enfermedad”, concluyó.

Una enfermedad de alto impacto

Además de analizar la relación entre la dieta materna y las enfermedades respiratorias agudas, el trabajo de la Fundación Infant evaluó el verdadero impacto de la bronquiolitis en los niños menores de dos años. En el invierno de 2011, según el estudio, se atendieron en doce centros de salud del conurbano bonaerense 1.239 chicos por infección en las vías aéreas. En la mayoría de los casos, la causa fue el virus sincicial respiratorio (VSR). “En el 62% de los chicos internados con enfermedad respiratoria se aisló este germen. Esto significa que tres de cada cien chicos del conurbano bonaerense se hospitalizaron por una infección por VSR”, explicó el biólogo Patricio Acosta.

De los chicos internados, el 13% presentó un grado de la enfermedad potencialmente mortal, con un nivel de saturación del oxígeno menor al 87% (lo normal es mayor al 92%). Y 22 niños hospitalizados fallecieron. “Encontramos que en 2011 se internaron catorce veces más niños por VSR que por gripe A (H1N1) y hubo cuatro veces más muertos por este virus que por influenza”, sostuvo el pediatra Martín Ferolla. Por su parte, Fernando Ferrer , jefe de Docencia e Investigación del Hospital Heneral de Niños Pedro de Elizalde, opinó que la carga de las infecciones respiratorias agudas por VSR es muy grande. “Además, recae sobre una población muy vulnerable, como son los lactantes. La mayoría de los casos se concentra entre los meses de abril y agosto, lo que hace que se sobrecarguen todos los servicios de salud”, analizó. “Por suerte, hay nuevas investigaciones, se encuentran cada día pequeñas evidencias que nos permiten entender y encarar mejor la enfermedad”.

Fuente: perfil.com

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