¿Para qué sirve una radiografía de tórax?

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La radiografía de tórax es una de esas pruebas médicas que son muy comunes en el diagnóstico de multitud de dolencias y enfermedades. Se utiliza mucho en consultas, por indicación del médico especialista, y también en las urgencias, ya que ofrece una primera imagen del posible problema de salud.

Este tipo de radiografías ofrece una imagen del tórax mediante la utilización de rayos X. En el tórax, esta prueba permite observar el estado de muchos órganos y huesos importantes, y ofrece imágenes que permiten identificar patologías o tumores que puedan afectarlos.

¿Qué es una radiografía?

Conviene recordar que en las radiografías vemos el resultado de la emisión de ondas electromagnéticas capaces de atravesar el cuerpo y llegar a un detector que mide su presencia en cada punto.

Los órganos más sólidos no dejan pasar los rayos X (los huesos, que tienen calcio) y los más livianos permiten su paso (los pulmones, llenos de aire). De esta forma, se obtiene una imagen de órganos y huesos, con rasgos que ofrecen mucha información sobre su estado. Es una prueba sencilla que permite obtener datos clínicos de gran importancia para emitir un diagnóstico y determinar un tratamiento para el paciente.

Los riesgos de las radiografías

La prueba no está exenta de riesgos, ya que se utilizan rayos X, una fuente de ondas ionizantes capaces de mutar células y predisponer al cáncer. No obstante, el riesgo cancerígeno de esta prueba es extremadamente bajo. De hecho, es la prueba médica radiológica en la que el paciente recibe menos radiación y sus ventajas superan en mucho a los riesgos que pudiera tener.

Tipos de radiografías de tórax

La radiografía de tórax se utiliza para obtener una imagen de los órganos de esta parte del cuerpo. Sin embargo, según cómo tomemos esa imagen veremos con más detalle unos órganos u otros. De esta forma, podemos distinguir varios tipos de radiografías de tórax:

Radiografía anteroposterior

Este tipo de radiografía de tórax es la más común, y se toma desde el pecho del paciente. Con ella se consigue una imagen de frente del tórax, con el corazón en medio y los pulmones a cada lado.

Radiografía lateral

En esta prueba, los rayos X atraviesan lateralmente el tórax. Con este tipo de radiografías se puede observar si hay algo detrás del corazón que no fuera visible con una radiografía anteroposterior.

Radiografía espirada

En este tipo de radiografía de tórax entra en juego un factor diferente: la respiración. Normalmente, estas radiografías se hacen inspiradas, es decir, con los pulmones llenos de aire y aguantando la respiración. Pero algunas patologías se ven más fácilmente si la radiografía se realiza habiendo soltado todo el aire primero. Es la radiografía espirada.

Radiografía lodótica

En este caso, la radiografía se toma de abajo a arriba, buscando una perspectiva oblicua. La razón de hacer este tipo de radiografías es que los rayos X lleguen a las puntas superiores de los pulmones sin que las clavículas molesten.

Pedir cita para hacerse una radiografía de tórax

A pesar de que las radiografías son sencillas y con pocas complicaciones, es frecuente que al acceder a esta prueba por la sanidad pública haya que esperar demasiado tiempo para obtener los resultados y que el especialista pueda concretar su diagnóstico y determinar el tratamiento que necesita el paciente. Sobre todo en el caso de enfermedades y dolencias que no pasan por urgencias.

El sistema médico privado es más ágil en la gestión de estas pruebas médicas y gracias a nuestro portal de servicios médicos privados ya no es necesario tener un seguro médico para acceder a radiografías por lo privado y a buen precio.

Con nuestro servicio, puedes solicitar cita en los mejores centros privados del país para realizar este tipo de pruebas médicas, pagando sólo lo necesario y con el asesoramiento médico que precises.

Fuente: idoctor.es

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