Operación de aumento de pecho: todo lo que necesitas saber

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La cirugía es, sin duda, la forma más eficaz de conseguir el pecho deseado. Sin embargo, no todo el mundo está dispuesto a someterse a una intervención. Te contamos cuándo sí es necesario y qué opciones hay.

1. Aumento de pecho

El aumento de pecho es la intervención estética más demandada; ya sea por una cuestión meramente estética o porque un tamaño reducido afecta a la autoestima y a la vida social de la mujer. Hoy en día, los resultados de esta cirugía son totalmente naturales y muy satisfactorios. Las técnicas más utilizadas para conseguirlo son los implantes de prótesis de gel de silicona (con mucho mejores resultados que las anteriores, y notablemente más seguras), y el lipofilling, técnica que consiste en extraer grasa de otras partes del cuerpo donde hay un excedente (por ejemplo, abdomen, flancos o cadera), e inyectarla en los senos. El cirujano será, en cada caso, el que determine cuál es la técnica más adecuada para cada paciente.

2. Elevación o mastopexia

Como nos explica el doctor Antonio de la Fuente, esta intervención se realiza para elevar, corregir la flaccidez o remodelar el pecho caído, recuperando su firmeza y su turgencia. Es muy demandada tras la maternidad; también después de una pérdida importante de peso; o, simplemente, para corregir los efectos del paso de los años. En ocasiones se puede combinar con un aumento de mamas. Las alternativas sin pasar por el quirófano solo ofrecen buenos resultados en casos de ptosis (caída de la mama) leve y cuando no hay excesiva flacidez. La doctora García Maroto recomienda la radiofrecuencia; mientras, la doctora Espallargas asegura que los hilos tensores son el único tratamiento no quirúrgico capaz de remodelar y elevar el pecho.

¿Sabías que…? Las arruguitas finas que se forman en la zona del escote, entre los dos pechos, se pueden tratar sin cirugía, infiltrando toxina botulínica y ácido hialurónico.

3. El otro lado: reducción o mamoplastia reductiva

En este caso, es imprescindible pasar por el quirófano. Según el doctor Óscar Junco, hasta hace poco lo más habitual era reducir el pecho dejándolo más proporcionado al cuerpo, pero muchas pacientes observaban que el polo superior de sus pechos se vaciaba, dejando un pecho de talla correcta pero poco proyectado y con falta de tersura en la piel. “Para satisfacer las necesidades y expectativas actuales, acompañamos la cirugía reductiva con la colocación de unos implantes de mayor o menor proyección y volumen dependiendo del resultado deseado, para un pecho más terso y juvenil”, nos explica.

¿Sabías que…? Un pecho muy grande puede acarrear problemas tanto estéticos como de salud. Ello convierte la reducción en una cirugía más de necesidad que de capricho.

Las tres reglas de los implantes mamarios

1. Duración de las prótesis. Los implantes que se utilizan hoy en día son de alta calidad y mucho más resistentes que los de décadas atrás, y pueden durar toda la vida. Pero es conveniente revisarlos cada cierto tiempo.

2. Ecografías: cada dos años. Según la Clínica Planas es recomendable, para garantizar su buen estado, realizar una ecografía cada 2 años durante los 10 primeros años tras la implantación con el fin de garantizar su buen estado.

3. Desde el año 10, resonancia + eco. Además, se recomienda para descartar posibles problemas llevar a cabo una resonancia magnética el décimo año y hacer ecografías anuales a partir de entonces.

Lo último: implantes ergonómicos. Según el doctor Federico Pérez de la Romana, los implantes ergonómicos han revolucionado la cirugía mamaria. Con ellos se consigue un resultado mucho más natural; tanto a la vista como al tacto. Además, incorporan un microchip que permite su correcto registro e identificación en cualquier lugar y momento.

Fuente: revistalove.es

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