La mezcla de medicamentos cuyo abuso mina la salud

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mezcla-medicamentosEn la receta para competir que manejaba el corredor Jesús Manzano y que ayer volvió a a hacer pública se encontraba la base del dopaje en los deportes de resistencia, es decir, productos y técnicas para favorecer el mayor transporte de oxígeno y así reducir la fatiga. Y también los esteroides anabolizantes que se suponen que estarían indicados para disciplinas de potencia, pero que en el ciclismo ayudan no solo a ganar fuerza, sino que facilitan la recuperación durante las largas sesiones de entrenamiento y acortan los plazos para volver a la actividad cuando se producen las lesiones. El abuso de estos medicamentos de forma continuada puede provocar graves daños a la salud. Entre las complicaciones más graves que podrían sufrir los deportistas se encuentran los fallos vasculares y los desarreglos hormonales.

La epo, el Actoveign y el Oxiglobin

Entre la primera categoría de productos, los que se encargan de facilitar el transporte de oxígeno en la sangre, el más común es la epo. Esta hormona estimula la formación de glóbulos rojos, por lo que eleva el nivel de hematocrito. Una de las principales complicaciones que pueden surgir cuando se recurre a un tratamiento por epo es que la circulación de la sangre se puede espesar en exceso y esto desembocar en fallos vasculares graves. Para tratar de evadir los controles antidopaje de la Unión Ciclista Internacional (UCI), Jesús Manzano asegura que le proporcionaban unos «polvos blancos» que la volvían indetectable. Sin embargo, es complicado saber a qué sustancia concreta recurría Eufemiano Fuentes para burlar las posibles sanciones.

Por otro lado, el excorredor del Kelme se refirió al uso de dos medicamentos de origen animal el Actoveign y el Oxiglobin, dos oxigenadores. Su utilización, salvo que estén en mal estado, no deberían tener excesivas complicaciones. Sí podría dar lugar a fallos vasculares. En muchas ocasiones, se ha constatado que este tipo de medicamentos extraños tampoco produce una mejora en el rendimiento del deportista, pero pueden funcionar como placebo.

Otra de las fórmulas que reconoce Jesús Manzano haber utilizado es la transfusión autóloga, que consiste en retirar sangre de un corredor para luego reinfundírsela antes de las grandes carreras. Con ello, se alcanza un nivel de hematocrito alto. Los riesgos de esta práctica son también elevados, puesto que realizadas en malas condiciones pueden llegar a provocar la muerte.

Con el objetivo de esquivar tasas de hematocrito superiores al 50% (que son las que se estiman como no aptas para la competición, salvo que haya un certificado médico fundamentado que diga lo contrario), Manzano subrayó ayer que se le administraba albúmina y suero. Son los famosos expansores del plasma. Fundamentalmente de lo que se trata es incrementar el volumen de agua presente en la sangre con lo que cae rápidamente el hematocrito (un porcentaje de glóbulos rojos con respecto al volumen total de sangre). El uso de estos productos podría provocar subidas repentinas de la tensión arterial.

Los esteroides y la cortisona

En la segunda categoría de sustancias ilegales en el mundo del deporte que admitió el excorredor del Kelme haber consumido se encuentra el Andriol, un esteroides anabolizantes, que facilita el aumento de la masa muscular, la recuperación entre las sesiones y un efecto excitante que le ayuda al deportista a continuar en su esfuerzo. Pero su abuso provoca que el organismo deje de producir las hormonas de forma endógena (es decir por su propio funcionamiento). Este desarreglo lo trataba, según el relato de Manzano, de corregir con el HMG, una hormona femenina que estimula la glándula suprarrenal y con ello devuelve el equilibrio que habría perdido con el uso de la testosterona.

Por último en la maleta de medicinas que llevaba Manzano figura la cortisona. Es el antiinflamatorio más potente que existe, con lo que rebaja el dolor a la máxima expresión y permite a los deportistas continuar esforzándose cuando la fatiga les sobreviene. Además, también posee un efecto estimulante que incide en la mejora del rendimiento a través de entrenamientos más completos. Pero esta contraindicado su uso reiterado, porque puede enmascarar lesiones que, al no sentir dolor los ciclistas, se convertirían en crónicas.

En definitiva, Jesús Manzano recurrió durante su carrera a una mezcla de medicamentos cuyo abuso mina de forma progresiva la salud.

Fuente: lavozdegalicia.es

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