La estructura tridimensional del ADN afecta a la expresión de los genes

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Un equipo de científicos de Australia y Estados Unidos ha revelado nuevos datos sobre la estructura tridimensional del ADN, que podrían ayudar a entender el proceso por el que los genes se expresan, según publica la revista científica británica Nature Genetics en su última edición digital.

adnEl trabajo, liderado por Tim Mercer y John Mattich, del Instituto de Investigación Médica Garvan en Sidney (Australia), proporciona nuevas pistas sobre cómo distintas secuencias de ADN se encadenan juntas para producir una proteína.

Cada célula del cuerpo humano contiene en el interior de su núcleo alrededor de tres metros de filamentos de ADN, plegados estrechamente, en los que reside la información genética -principalmente qué proteínas se van a producir en cada momento del ciclo de vida de una célula-.

Los expertos analizaron la estructura tridimensional del genoma en alta resolución y emplearon una cantidad de datos inmensa obtenidos previamente gracias al proyecto ENCODE (Enciclopedia de los Elementos del ADN), la investigación de mayor envergadura que en la actualidad se está llevando a cabo en el campo de la genómica.

Cada gen se compone de intrones y exones. El estudio de Mercer y su equipo se centró en éstos últimos, es decir, en las regiones del ADN que se engarzan entre sí y que aportan la información necesaria para codificar una proteína. Un mismo gen puede producir distintas proteínas según los exones que se integran en cada secuencia.

Según Mercer, autor principal del artículo, su trabajo es el primero que demuestra que la estructura tridimensional del genoma puede influir en la escisión y empalme de los genes. En concreto, el genoma se pliega de tal manera que la región promotora -la secuencia que inicia la transcripción de un gen- se encuentra junto a los exones, y todos ellos son presentados a la maquinaria de transcripción.

“Algunos genes específicos e incluso algunos exones en concreto se encuentran más accesibles que otros. En los últimos años hemos comenzado a apreciar como el plegamiento del genoma determina cómo los genes se expresan y regulan, pero este es el primer estudio que demuestra que la estructura tridimensional del ADN interviene en el proceso”, afirma Mercer.

Este proceso se podría equiparar al de una vid inmensa, compuesta por un gran número de ramas retorcidas, en la que algunas uvas se encuentran al alcance de la mano, mientras que otras son más difíciles de recolectar. Un recolector perezoso sólo recogería aquellas que se encuentran más accesibles. Este mismo principio se aplicaría al genoma, según el investigador.

Esta conclusión “apoya una nueva perspectiva, en la que el genoma se pliega en torno a la maquinaria de transcripción en lugar de al revés. Aquellos genes que entran en contacto con la maquinaria de transcripción se codifican, mientras que aquellas partes que quedan más alejadas son ignoradas”, añade el científico.

Fuente: zoomnews.es

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