La cirugía del coronavirus: más operaciones de ojos y frente por el uso de la mascarilla

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Los especialistas en cirugía estética han visto multiplicadas por dos las operaciones en los ojos y en la frente porque las mascarillas resaltan defectos que antes pasaban más desapercibidos, y en contra de las previsiones iniciales, no ha ocurrido lo mismo con las intervenciones de la orejas por la tirantez que provocan las gomas. Así lo han afirmado. Aseguran que el aumento de intervenciones de afectan a los ojos y frente se han incrementado.

Las mujeres acumulan el 80 por ciento de las operaciones que se hacen para corregir los defectos en los ojos y en la frente, y los pacientes presentan perfiles profesionales muy variados y una edad que oscila entre los 45 y los 60 años, apuntan que han bajado las intervenciones en los labios porque quedan ocultos con las mascarillas.

“Hay aspectos de nuestra cara que antes pasaban más desapercibidos porque nos veíamos el conjunto global. Ahora, con la mascarilla, queda una parte que es muy visible, que son los ojos, y las personas que tienen las bolsas inferiores prominentes o los párpados caídos se los ven continuamente”, explican.

Una vez que los afectados ven reflejado su rostro con esos defectos en “los espejos o en escaparates” se plantean una corrección, y desde las clínicas, una de las soluciones que les proponen es una “blefaroplastia”, que se puede hacer en la parte superior o inferior de los ojos o en ambas.

EL ASPECTO DE HACE 10 AÑOS

Cuando la parte superior del párpado cae sobre las pestañas “nos da aspecto de cansados” y de “más mayor”, lo que causa “malestar”, y se atribuye esos defectos a que, “con el paso del tiempo, los tejidos se vuelven laxos” y se hace “notoria” la “grasita que todos tenemos en la cara”.

El 90 por ciento de los nuevos clientes que acuden a su clínica por las mascarilla le transmiten que lo hacen porque les “preocupa un aspecto de su físico y les afecta a su forma de percibirse y a cómo se encuentra consigo mismo, no para buscar pareja ni para agradar a su pareja, sino para sentirse mejor”.

Esta intervención, que se hace con anestesia local y sedación intravenosa vigilada por un anestesista, consiste en quitar en el párpado superior el excedente de piel y la grasa que se acumula, y en el párpado inferior “se hace una pequeña incisión en la línea de las pestañas y se extrae esa grasita que protruye, y también se quita muy poquita piel”.

Tras la operación, la primera semana los pacientes están con puntos y deben “guardar mucho reposo”, y al cabo de siete días queda una “inflamación residual y permite al paciente hacer una vida normal”, salvo esfuerzos y deporte.

“También nos hemos visto beneficiados por el aumento de algunos tratamientos estéticos, como la aplicación de toxina botulínica (bótox) para las arrugas de la frente”, que ahora es una parte de la cara que también se ha hecho muy visible con la mascarilla, añaden los galenos.

Esta intervención “muy demandada” se trata de “unos pinchacitos” en distintos puntos de los músculos “frontal, orbicular y los corrugadores”, donde “la toxina actúa relajando esa musculatura para tersar la piel”.

Tras esas operaciones, los pacientes recuperan “la cara que tenían 10 años atrás y quedan muy, muy contentos. Es muy satisfactorio para ellos”, concluyen.

larazon.es

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