Esclerosis múltiple una enfermedad que va en aumento

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Es una enfermedad autoinmune, inflamatoria y crónica del sistema nervioso central (cerebro y médula espinal).

Los expertos explican que esta enfermedad se caracteriza por la presencia de placas desmielinizantes a nivel periventricular, centros semiovales, así como las vías ópticas y el cerebelo, la médula espinal y el tallo cerebral.

Sostienen que la enfermedad es más frecuente en el sexo femenino –se estima que por cada dos o tres mujeres, un hombre la padece– y que la edad más frecuente es entre los 20 y 40 años, aunque el inicio puede ser anterior.

Actualmente esta enfermedad es la principal causa de discapacidad en adultos jóvenes.

La especialista especificó que aunque se desconoce qué produce esta enfermedad, las investigaciones llevadas a cabo creen que se debe en gran parte a trastornos autoinmunes, así como factores genéticos, ambientales (personas que viven en países fríos tienen mayor predisposición de padecerla), infecciones virales (citomegalovirus y el virus de Epstein-Barr), así como la deficiencia de la vitamina D3, entre otros. También se le atribuye al tabaquismo. (estas personas tienen mayores probabilidades de que la enfermedad tenga una progresión más rápida una vez diagnosticada).

“Es una enfermedad autoinmune, en donde es el propio sistema inmunológico de la persona que se encarga de destruir la mielina –envoltura de los nervios– y es lo que causa posteriormente el daño, los déficit sensitivos o motores que va a presentar la persona; así como las secuelas que vienen por el daño que produce la enfermedad”.

Tipos. Existen tres tipos.

–Esclerosis remitente recurrente: representa el 85 por ciento de los casos. El paciente tiene un síntoma neurológico que dura más de 24 horas, pero es un síntoma que puede desaparecer parcial o totalmente. Con el paso de los meses o años puede hacer recaídas (los síntomas pueden variar) El tiempo de reaparición de los síntomas es variable en cada paciente.

–Esclerosis múltiple secundariamente progresiva: Son aquellos pacientes que inicialmente tienen una esclerosis remitente recurrente y con el paso del tiempo no presentan recuperación de los síntomas y signos que se van agregando y la escala de discapacidad progresa.

–Esclerosis múltiple primariamente progresiva: Es aquella en la que el paciente desde el inicio va acumulando síntomas y signos neurológicos y discapacidades que van progresando conforme pasan los años.

Síntomas. La especialista manifestó que la enfermedad tiene muchos tipos de manifestaciones, entre las que figuran: pérdida de la visión (parcial o total) asociada al dolor ocular (se conoce como neuritis óptica retrobulbar), trastorno sensitivo (pérdida de la sensibilidad de un hemicuerpo: un brazo, pierna…); trastorno de esfínter (problemas para orinar o evacuar); problemas del equilibrio, trastorno para la marcha, problemas de vértigo, visión doble (por paralización de uno de los motores oculares), parálisis facial, fatiga extrema.

Explicó además que uno de los síntomas en los cuales se basan muchas de las investigaciones de esta enfermedad son los problemas cognitivos, en especial la pérdida de memoria.

“Antes no se le daba mucha importancia a este síntoma, pero ya se sabe que es uno muy frecuente, que de hecho puede ser uno de los síntomas iniciales de la enfermedad y es considerado síntoma de mal pronóstico”, recordó.

Diagnóstico. Para diagnosticar esta enfermedad, los especialistas se basan en los criterios de McDonald, los cuales establecen varios factores importantes: la historia clínica del paciente, examen físico, y la resonancia magnética (en esta va a presentar múltiples lesiones hiperintensas, con características particulares que son de enfermedades desmielinizantes que pueden estar ubicadas tanto a nivel del encéfalo como al nivel de la médula espinal), y la punción lumbar, además de las pruebas de laboratorio para descartar otra enfermedad.

Tratamiento. Es una enfermedad que no tiene cura. El tratamiento busca disminuir la cantidad de recaídas o brotes (manifestaciones clínicas), así como disminuir la cantidad de lesiones que aparezcan en las resonancias magnéticas que se le hacen cada seis meses o año.

Dependiendo del resultado de este examen se sabe si un tratamiento está siendo eficaz, así como la progresión de la discapacidad.

Durante el tratamiento se debe seguir al paciente con el examen físico y con los estudios de imágenes.

Debido a la progresión de la enfermedad, el paciente necesita seguimiento, y un manejo integral en el que participen neurólogos, neuropsicólogos, rehabilitadores, fisiatras, urólogos… para poder ofrecerle el mayor soporte a todos los problemas que acarrea.

Sobre los fármacos que existen para el tratamiento y existen muchas drogas certificadas.

Fuente: hoy.com.do

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