Diez consejos para controlar la hipertensión arterial

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hipertensión arterial

La hipertensión arterial es muy frecuente entre la población anciana. Pocos son los que se libran. Aunque pueda parecer mentira tiene una explicación muy sencilla ya que, con el paso del tiempo, se endurecen nuestros vasos sanguíneos, por lo que se necesita más presión para que la sangre llegue a todas las partes del cuerpo y el corazón tiene que latir más fuerte para que la sangre progrese.

Así, es importante controlarla porque con ella se tiene una mayor incidencia de accidentes cerebrovasculares, cardiovasculares y el deterioro renal es de dos a cuatro veces superior que en la población normal, según advierten los expertos. A su vez, es notoriamente más acusada en las mujeres.

 

Cómo detectar la hipertensión

El procedimiento básico de detección de la hipertensión arterial es la medición protocolizada de ésta en todos los enfermos que acuden a la consulta médica, puesto que este es un proceso frecuentemente asintomático. En los pacientes ancianos este procedimiento requiere de un especial cumplimiento, dada la elevada prevalencia de hipertensión arterial en este grupo de población, su bajo coste y su elevado rendimiento.

 

Cómo controlar una subida de tensión

El tratamiento de la hipertensión arterial en mayores puede conllevar tratamiento farmacológico, que siempre prescribirá el especialista, y el no farmacológico. Para controlarla, el presidente de la SEGG subraya que la dieta en personas mayores tiene menos valor, aunque no por eso haya que dejar de hacerla, ya que los fenómenos de hipertensión arterial en las personas mayores se deben más a problemas vasculares que renales.

 

Diez consejos para controlar la hipertensión arterial

1.- Reducción de la ingesta calórica en caso de sobrepeso.

2.- Evitar tomar alimentos precocinados, enlatados y embutidos.

3.- Se podrá utilizar 1,5 gramos de sal al día y es preferible su utilización sobre la comida una vez cocinada, en vez de utilizarla durante la cocción.

4.- Aumento del consumo de potasio (frutas frescas, vegetales y cereales).

5.- Aumento de la ingesta dietética de calcio (100 gramos de queso proporcionan entre 700 y 1.180 miligramos de calcio dependiendo del tipo).

6.- Andar diariamente más de media hora al día, preferiblemente entre 1 y 2 horas. En los sujetos no entrenados, el objetivo se debe alcanzar de forma paulatina.

7.- No ingerir más de 30 gramos de alcohol al día (equivalente a 300 mililitros de vino, 500 de cerveza o una copa de licor).

8.- La indicación de las medidas no farmacológicas debe tener en cuenta las condiciones socio-económicas del paciente.

9.- La aplicación simultánea y moderada de varias medidas no farmacológicas suele dar un resultado terapéutico superior a la aplicación estricta de una sola de ellas.

10.- Valorar juiciosamente la relación beneficio terapéutico/ perjuicio de la calidad de vida antes de comenzar en el anciano cambios en su dieta y estilo de vida.

 

Fuente: diarioinformacion.com

 

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