Bichectomía: ¿ qué es y en qué consiste?

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En la zona de las mejillas, justo debajo de los pómulos, existen unas pequeñas bolsas formadas de tejido adiposo llamadas Bolas de Bichat. “Todos las tenemos y están alojadas entre el músculo y la mucosa de la mejilla”, explican los expertos.

La bichectomía, entonces, se refiere a la “extirpación de este tejido, que en ocasiones abulta de manera muy importante la cavidad oral”.

La incisión se hace en la pared interna de la mejilla, desde donde se libera y se extirpa el tejido graso, “de manera suave y sin dolor”, según indican. “Para finalizar, se colocan puntos de sutura, los cuales se retiran después de 7 días, en el primer control”.

¿Cuál es la función de las bolsas de Bichat?

Al ser un tejido graso, actúan como almohadillas durante los movimientos de masticación, facilitando el deslizamiento de los músculos masetero y buccinador, que son los que actúan mientras trituramos la comida en nuestra boca. También son fundamentales durante el amamantamiento, responsables de la succión que hacen las guaguas al tomar leche, y por eso es que ellas suelen ser tan cachetonas. Al crecer, lo normal es que las bolsas disminuyan su tamaño en proporción al resto de la cara.

En los adultos, “esta bolsita es pequeña: pesa entre 8 a 10 gramos, y de volumen tiene entre 8 y 10 cms³”. Según los especialistas, este tejido “no tiene ninguna función mayor en la cara, más que dar un poco de soporte y relleno a la mejilla; por lo tanto, al sacarla no genera ninguna secuela funcional”.

Aunque es poco riesgosa, lo cierto es que se ubica en un área delicada de la cara, muy cercana a algunas terminaciones del nervio facial, de vasos sanguíneos y del conducto parotídeo, espacio por el que viaja la saliva desde la glándula parótida hacia la boca.

De todas formas, la gente se las extrae “para afinar un poco la mejilla y dar una sensación de hundimiento bajo el pómulo, lo cual se ve más armónico”, expresan.

¿Quién se puede hacer una bichectomía?

El factor edad

“Según la literatura médica, se recomienda que esta intervención solo la hagan personas menores de 40, ojalá máximo a los 35 años”. Después de esta edad, la piel pierde elasticidad “y se comienzan a adelgazar los tejidos”.

“Normalmente, las personas menores de 35 años se ven muy favorecidas con esta cirugía, pues se obtiene un rostro mucho más anguloso y definido». Como aún no existe pérdida de su volumen óseo ni del tejido graso, y tampoco existen alteraciones estructurales de la piel —como la pérdida de colágeno, elastina y de ácido hialurónico—, lo más probable es que no hayan complicaciones.

“Si bien la anatomía facial es muy diversa y distinta en cada paciente”, indican los galenos, esta intervención solo se suele hacer “en personas que presenten gran prominencia de sus mejillas, que tengan un adecuado volumen de sus pómulos y que no posean gran deflación de su tercio medio facial, ya que podría dar a un aspecto más envejecido y de manera prematura”, puntualizan.

Esa justamente es una de las principales consecuencias de la bichectomía. Ante la masificación de esta intervención en Brasil, que no siempre se hacía por profesionales acreditados ni con diagnósticos certeros.

Cuestión de peso

Es importante que el paciente no tenga sobrepeso. “Mucha gente se las saca innecesariamente, porque tienen expectativas que su cara va a cambiar mucho”, pero luego notan que las diferencias resultan más sutiles de lo que esperaban”.

Cuando una persona con sobrepeso quiere someterse a alguna intervención quirúrgica facial, los doctores cuentan que para estos pacientes no solo hay que sacar las Bolas de Bichat: depende del caso y del resultado que se quiera obtener, pero “puede ir acompañado de una liposucción o de resecar el exceso de mucosa”.

Periodo de recuperación

La bichectomía es un procedimiento cuya proceso posoperatorio suele ser rápido. “Es más o menos de una semana, tiempo en el que el rostro estará inflamado y un poco delicado. Después de esos siete días, ya debiese estar bien”, dicen. Los efectos, se notan posterior a un mes, “siempre pensando que éste va a ser un cambio sutil y moderado”. El primer control suele ser al séptimo día tras la intervención y en él se retiran los puntos de sutura.

Lo barato cuesta caro

“En países como México o Estados Unidos y otros, la bichectomía se la hacen personas muy jóvenes entre los 18 y 20 años”. Si bien este procedimiento no es nuevo, sí ha agarrado más fuerza estos años a través de redes sociales.

Probablemente, en tu cuenta de Instagram te aparecen cada vez más opciones u ofertas de este tipo de intervención —sobre todo si le preguntaste a un motor de búsqueda— y es que en el último tiempo se ha transformado en “grito y plata” para algunos profesionales, los que no siempre están calificados para hacer estas intervenciones.

“Tristemente, hoy día la bichectomía se ha transformado en un negocio BBB, siendo que no es así: no es ni tan barato, ni necesariamente bonito, ni está indicado para todas las personas”, afirman los galenos. Si bien hay gente que se deja llevar por los “tentadores precios”, o por la simpleza del procedimiento —que tarda alrededor de una hora—, es algo que debe ser ejecutado por un médico “cirujano plástico, un cirujano cabeza y cuello o un especialista de la anatomía de la cara”, ya que de otra forma pueden surgir muchas complicaciones.

“El ideal es que esta cirugía sea muy suave y gentil, porque al inflamar, al golpear o machucar los tejidos, se hace más difícil la extracción”. En promedio, un profesional experimentado suele extraerlas en unos quince y veinte minutos, sin embargo, “hay veces que la bolsa no se entrega tan fácil, y todo ese exceso de manipulación hace que salga parcialmente o rota, provocando que una zona quede más hundida y la otra menos”.

También hay que tener una dentadura limpia, sin caries “ni grandes puntos de vista inflamatorios o infecciosos”, comentan. Como se trata de una herida que va a quedar abierta, “la persona que realice la extracción debe ser competente y poder manejar alguna eventual complicación”.

latercera.com

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