Cuando ponerse labios no es una frivolidad

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Sequedad, relajación de los tejidos, retracción de los labios menores… Son solo algunas de las causas del (mal) llamado envejecimiento íntimo. ¿Arrugas? También

labiosA pesar de lo que pueda parecer, recuperar la juvenil tersura de los genitales no es una cuestión meramente estética. En la práctica, las mujeres que sufren de síndrome genitourinario de la menopausia –que es como la Sociedad Internacional para el Estudio de la Salud Sexual de la Mujer y la Sociedad Americana de Menopausia (NAMS, por sus siglas en inglés) recomiendan llamar al envejecimiento íntimo para evitar confusiones y connotaciones despectivas– refieren irritación, escozor, dolor en las relaciones sexuales, disminución del deseo… “Clínicamente se ha podido documentar una disminución de la secreción, aumento del pH vaginal por encima de 5 (debería estar entre 3,5 y 5); pérdida de la elasticidad de la piel y la vagina y de rugosidad del epitelio; reabsorción de los labios menores…”. Un complejo panorama al que la medicina estética ha decidido poner remedio.

No son cosas de la edad

En general, los síntomas son más evidentes a partir de la menopausia, pero se pueden dar en cualquier situación de déficit estrogénico como lactancia materna prolongada, radioterapia a nivel de pelvis y tratamientos médicos con efecto antiestrogénico. “Más del 40% de las mujeres en estas situaciones padece alguno de ellos”, “los efectos también se pueden ver desde la tercera o cuarta década de la vida en función de la profesión –las más sedentarias favorecen la obesidad y el envejecimiento tisular de forma general–, la actividad sexual, embarazos, cirugías, menopausia y consumo de tabaco que repercute negativamente sobre la microcirculación de la mucosa cutánea y retrasa la síntesis de colágeno”. Ciertos medicamentos y anticonceptivos de baja dosis también pueden provocar ese síndrome por lo que (casi) nadie está a salvo.

Afecta a las relaciones

Puede reflejarse con síntomas como pérdida de la gratificación sexual y, en ocasiones, sensación de holgura. Aunque no se ha demostrado una relación entre el tamaño de la vagina y la existencia de disminución de la actividad o disfunción sexual, los expertos coinciden en que la hiperlaxitud puede no estar suficientemente entendida por los profesionales sanitarios a la hora de valorar su impacto en la calidad de vida de las mujeres.

A la vejez: láser, cremas, pinchazos…

“Los tratamientos van desde las terapias como la fisioterapia de suelo pélvico para combatir la laxitud, fármacos como estrógenos para mejorar la atrofia de la mucosa, hasta tratamientos con láser y radiofrecuencia intracavitarios para revertir de un modo rápido y sin efectos secundarios este conjunto de problemas”, comenta Arroyo. Esta es la última novedad. En su opinión, la gran mayoría de los síntomas se pueden tratar con láser. “Tensa la mucosa vaginal y parauretral, en algunos casos renueva y permite un tejido más vascularizado y compacto y con más secreciones, lo que minimizará los síntomas de envejecimiento. La transformación del tejido estimulado en un tejido rejuvenecido viene marcado por el estímulo de los fibroblastos: las células productoras de colágeno y elastina, proteínas responsables de mantener la estructura de los tejidos”.

Cautela: son varios los trabajos que han demostrado cambios positivos en el epitelio vaginal a las tres semanas de tratamiento local con láser CO2 fraccionado. “Se ha podido documentar a nivel histológico engrosamiento epitelial, neovascularización, neosíntesis y remodelación del colágeno. A nivel clínico se ha documentado aumento de la secreción vaginal, reducción del prurito, de la dispareunia [coito doloroso] y de la disuria [micción dolorosa]. Y se han publicado buenos resultados en casos leves y moderados de incontinencia de esfuerzo, particularmente en mujeres jóvenes”.

Pero, a pesar de los resultados iniciales prometedores, aún son pocos los trabajos publicados como para poder confirmar su eficacia terapéutica. “Se precisa, además, de una adecuada estandarización de la técnica valorando su seguridad y posible efecto sobre tejidos cercanos, así como de un consenso en la definición de las indicaciones y los criterios de éxito terapéuticos”, advierte Albi.

Los cosméticos hidratantes y lubricantes para las relaciones no son la panacea: “Mejoran la comodidad del coito y aumentan la humedad, pero no revierten los cambios en el epitelio de la vagina. Son útiles para mujeres con síntomas leves porque les permite reanudar y mantener las relaciones”, puntualiza Albi. Y aunque Espallargas reconoce que las inyecciones con ácido hialurónico no son un tratamiento absolutamente necesario, remodelan los labios mayores para que cubran los menores y ayuden a protegerlos y mantener la hidratación y el pH.

El mejor preventivo, el sexo

Recomendación “En diferentes estudios de investigación se ha observado que las mujeres sexualmente activas tienen menos síntomas y las menos activas sufren más. Este efecto beneficioso se debe al estiramiento mecánico del tejido vulvar y vaginal y al incremento del flujo sanguíneo de la zona”. Es difícil romper el círculo (la incomodidad reduce el deseo que provoca más incomodidad), así que haga bueno el dicho americano: “Use it or lose it” (úselo o piérdalo).

Fuente: elpais.com

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