Por qué cada vez más jóvenes padecen achaques asociados con el envejecimiento

Juventud, divino tesoro… ¿O no? Una nueva encuesta ha revelado que el número de veintañeros que sufren enfermedades relacionadas con la gente mayor ha aumentado

Que si cada día me cuesta más agacharme, que si tengo hechas polvo las rodillas, que si me canso al caminar, que si no puedo leer mucho tiempo porque se me cruzan las letras… Hay una larga serie de problemas que están íntimamente ligados a la edad y que estamos acostumbrados a escuchar en boca de personas de más de 60 años. Es natural. Lo que no resulta tan natural es que muchos jóvenes de entre 25 y 35 años estén empezando a experimentar síntomas semejantes.

Es lo que desvela una encuesta realizada por el Grupo Bupa, una multinacional de salud privada de la que forma parte Sanitas, y de la que se ha hecho eco la prensa inglesa.

Después de revisar los tratamientos médicos del pasado año de más de 60.000 personas, descubrieron que el tratamiento de enfermedades como varices, dolor de rodillas o de espalda se había disparado entre veinteañeros y treinteañeros.

El 45% de los jóvenes de entre 16 y 24 años tienen dolor de cuello o espalda

“La extracción de hemorroides y el tratamiento de las varices son procesos por los que la gente de este grupo de edad no deberían estar pasando”, ha explicado el director médico de la organización, Steve Iley. ¿De dónde provienen todos estos problemas de salud? Básicamente, de unas costumbres muy poco saludables, entre los que se encuentra los hábitos de vida sedentarios, la utilización de ordenadores, dispositivos móviles o tablets, que nos llevan a adoptar malas posturas, y el sedentarismo.

El problema de esta situación en la que los más jóvenes empiezan a tener cuerpos prematuramente envejecidos es que, dadas las exigencias laborales y vitales de la sociedad moderna, hay muy poco margen para la mejora. Es más, es altamente probable que la situación empeore en el futuro cercano. Según los datos de la encuesta, el 45% de los jóvenes de entre 16 y 24 años tienen dolor de cuello o espalda, un aumento sustancial respecto al año anterior.

Estas son las cinco condiciones médicas que se están disparando entre los jóvenes, a las que hay que añadir otras como el aumento del estrés, ligado a unas largas jornadas laborales, el síndrome del colon irritable o las úlceras de estómago.

Várices

Una patología mucho más frecuente entre las mujeres que entre los hombres (hasta cinco veces) y que consiste en una acumulación anormal de sangre en las venas. Esta dolencia puede llegar a afectar a una de cada dos personas mayores de 50 años y las piernas no son el único lugar donde puede aparecer, sino que también pueden surgir en el esófago (varices esofágicas), en los testículos (varicocele) o en el ano (las hemorroides, como veremos más adelante).

Elevar las piernas al descansar, no pasar mucho tiempo seguido de pie o no cruzar las extremidades al sentarnos nos ayuda a evitar las varices

¿De qué manera se puede evitar la aparición de esta dolencia? Por lo general, la obesidad y la vida sedentaria son los factores que más ayudan a que las venas se hinchen de manera indeseada, pero con pequeños detalles como elevar las piernas al descansar, no pasar mucho tiempo seguido de pie o no cruzar las extremidades inferiores al sentarnos podemos retrasar la aparición de esta enfermedad.

Dolor de espalda

Hay muchos factores que pueden ocasionar esta clase de dolor, pero el más común de todos ellos son las malas posturas que adoptamos, por lo general en nuestro puesto de trabajo, pero también a la hora de disfrutar de nuestro tiempo de ocio, por ejemplo, viendo la televisión. Casi el 80% de la población del mundo occidental sufrirá en algún momento de su vida esta dolencia que se agudiza a medida que pasan los años.

Además de los factores hereditarios ante los que no podemos hacer nada, hay otros como tener una pobre condición física, la obesidad o el tabaquismo que pueden empeorar nuestra condición. Tanto los trabajos más físicos (cargar pesos) como los de oficina resultan devastadores para aquellos que padecen dolor de espalda.

La encuesta señala que el tratamiento del dolor de espalda con inyecciones epidurales en la columna figura en el top 5 del último año con un aumento del 10% respecto al anterior. Su objetivo es el alivio del dolor, por lo general de manera conjunta con un programa más general de rehabilitación. Aunque su efecto es temporal y tan solo pueden recibirse tres inyecciones al año, suele aliviar de manera muy eficaz el dolor agudo del paciente.

Dolor de rodilla

Una de las quejas más habituales entre aquellos que van cumpliendo años es lo mucho que les duelen las rodillas y la dificultad para subir las escaleras. Aunque puede aparecer a cualquier edad, como resultado de una lesión o del ejercicio físico, hay factores que pueden disparar las posibilidades de sufrirlo, como el sobrepeso o la artritis.

Unas de las operaciones más frecuentes entre los jóvenes durante el pasado año han sido las realizadas con artroscopia

Por lo general, cuando es originado por un accidente, esta clase de dolor desaparece con un poco de descanso. Sin embargo, el crónico surge por una confluencia de afecciones, desde la osteoartritis (la inflamación articular ocasionada por el deterioro de las articulaciones) hasta la tendinitis pasando por el quiste de Baker o el desgarro de meniscos.

Unas de las operaciones más frecuentes entre los jóvenes durante el pasado año han sido las realizadas con artroscopia. Se trata de una cirugía en la que se utiliza una pequeña cámara y que, por lo general, se utilizan para problemas como meniscos rotos, ligamentos cruzados anteriores o posteriores dañados o inflamación de las articulaciones.

Hemorroides

Una molestia habitual que surge como resultado del aumento de presión en el ano. De ahí que las sufran muchas mujeres que han sido madres o personas estreñidas. Esta hinchazón de las venas del ano o de la parte inferior del recto está originada por el esfuerzo en las deposiciones, el estreñimiento o enfermedades como la cirrosis hepática. El envejecimiento es, en sí mismo, un factor que provoca la aparición de esta enfermedad.

La propagación de esta dolencia entre los más jóvenes señala a un empeoramiento de la salud intestinal, asociado tanto a la vida sedentaria como a una peor alimentación. El principal síntoma al que debemos estar atentos es sentir dolor alrededor del ano o la aparición de sangre roja brillante en las heces. El tratamiento básico incluye baños con agua templada y la aplicación de cremas, pero si se complica, puede ser necesaria la cirugía.

Fuente: elconfidencial.com

Te puede interesar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *