Remberto Torres Molina

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Remberto Torres Molina

Cardiología - Electrofisiología - Implante de Dispositivos Cardiacos

Dirección: CLINICA KAMIYA - Av. Monseñor Rivero No. 265

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Santa Cruz, Bolivia

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No dejes tu salud en un soplo

El corazón es un órgano que condiciona en gran medida la salud del ser humano, por lo tanto, cualquier anormalidad que pueda acontecerle es un motivo de preocupación tanto para la persona que lo padece como para sus familiares.

Human heart anatomy from a healthy body

Human heart anatomy from a healthy body

Si nos dedicáramos a escuchar el corazón de cada humano, no solo podríamos percibir sus latidos unísonos, también podríamos encontrar cierta disparidad de sonidos provenientes del más del 50 por ciento de niños que se auscultan y se les detecta un soplo.

Se estima que por cada 10 mil nacidos vivos de 10 a 120 nacen con una malformación cardíaca, lo que representa uno de cada 1,000 niños.

Hay casos en los que un soplo en el corazón no amenaza en ningún modo la salud, no es peligroso, se corrige con el pasar de los años y hay pruebas con las cuales el médico se asegura de que no haya ningún trastorno asociado. A pesar de esto, lo cierto es que los soplos son uno de los signos principales de alerta para estudiar la condición del corazón.

En qué consiste un soplo y sobre todo, cuando hay que atenderlo.

Escuchando a tu corazón

El corazón emite sonidos producidos en pares que son considerados como normales. El primero de ellos proviene de las válvulas mitral y tricúspide al cerrarse. El segundo es el generado por las válvulas aórtica y pulmonar al cerrarse inmediatamente después. Pero si en este proceso se detecta una turbulencia, a eso se le llama soplo cardíaco.

“Es un fenómeno silbante y es debido a la turbulencia que genera la sangre al pasar a través de un orificio estrecho, puede ser una pared que tiene comunicación, una válvula que está cerrada o un soplo funcional”, dice el doctor Wong Estrello.

De acuerdo al especialista, una persona que tiene taquicardia, anemia, que está embarazada o en pleno desarrollo (en el caso de los niños), puede tener un soplo benigno, antes considerado como inocente. “Se les llama no orgánicos, o sea que no son de origen de una anormalidad estructural, que no tienen dañada una válvula o defectos.

Este tipo de soplo aparece en el transcurso del desarrollo y con el paso de los años tiende a desaparecer, “generalmente son soplos muy suaves, hay soplos que son sumamente intensos y que a veces se pueden escuchar hasta sin estetoscopio, pero eso es cuando una válvula está muy dañada”, advierte el cardiólogo.

El origen de un problema

Los soplos se clasifican principalmente en dos tipos, orgánicos y no orgánicos. El primero de los casos se refiere a aquellos soplos que son originados por una alteración en la estructura de las válvulas, a que están muy cerradas, a que no cierran bien o también puede deberse a defectos de nacimiento.

El corazón es una cavidad hueca que a su vez tiene cuatro cavidades divididas por una pared denominada septum, “el septum a veces no cierra en una parte y a eso se le llama comunicación intraventricular, o sea, que hay una comunicación entre ese ventrículo a través de la pared que no está totalmente cerrada”, explica el doctor Wong Estrello.

El septum es un tejido que debería de cerrarse por completo al momento del nacimiento, pero por causas como la radiación, los fármacos, un golpe o trastornos genéticos, no llega a suceder.
“Una parte de la sangre sale de la aorta como debe ser y la otra se va al ventrículo derecho que es una cavidad con menor presión”, agrega el doctor Wong Estrello.

Cuando esto sucede, el cardiólogo señala que es como cuando una persona está regando y le pone el dedo a la manguera. El agua se acelera y si uno se acerca puede escuchar el sonido que ejerce la presión; más o menos eso es lo que sucede con un soplo.

Otra de las causas principales es la fiebre reumática, una enfermedad ocasionada por el Streptococcus Beta-hemólitico del grupo A de Lancefield. Este bicho tiene la capacidad de inflamar el corazón y las válvulas cardíacas. Se encuentra alojado en la garganta y es más peligroso para las personas que sufren constantemente de faringoamigdalitis o infecciones de la garganta.

“El cuerpo trata de contrarrestar esa infección y genera anticuerpos, pero desafortunadamente la capa del Streptococcus se parece mucho a la de las articulaciones, a la de las válvulas y a la de otras estructuras del sistema, por lo tanto el organismo se auto ataca”, señala el doctor Wong Estrello.
El resultado es la inflamación de las válvulas que se diagnóstica como valvulitis y para cuando cicatriza, las válvulas ya son más duras.

“En ocasiones no cierran bien y entonces se regresa la sangre. Estas válvulas son como las de las tuberías, permiten que avance la sangre hacia adelante y que no se regrese”, puntualiza el doctor Wong Estrello.

Cuando no cierran bien al contraerse el corazón, se va manteniendo un flujo de la aurícula izquierda al ventrículo izquierdo, a la aorta, y ahí es donde se detecta el soplo.

El envejecimiento también juega un papel primordial, ya que a medida de que pasan los años todo se va endureciendo; las válvulas se van engrosando y ocasionan soplos.

Asimismo las infecciones al corazón, en las que partes del órgano se perforan o dañan, pueden provocar que se ausculten soplos.

¿Algo anda mal?

El diagnostico de los soplos se hace mediante la auscultación, se escucha el corazón con un estetoscopio y se detecta si el ruido es normal. Esos sonidos tienen intensidades y tonalidades con las que el médico puede conocer la severidad y el origen del soplo.

“Clínicamente se puede sospechar, pero luego hay que corroborar con estudios de gabinete. Un electrocardiograma, un ultrasonido del corazón y el cateterismo pueden ayudarnos a llegar al diagnóstico correcto”, comenta el doctor Wong Estrello.

Los síntomas que se pueden presentar en el caso de los soplos orgánicos van desde la falta de aire, pérdida de energía, desarrollo pondoestatular deficiente en niños, posible dolor en el pecho, palpitaciones y la presencia de cianosis; cuando los labios y las uñas adquieren un tono morado. “Si ven a un niño llorar y ponerse morado, hay que llevarlo con el doctor”, advierte el especialista.

No todo soplo es malo

Los soplos no orgánicos son funcionales, es decir que no son originados por una enfermedad y se consideran inofensivos. Aparecen en aquellos que tienen taquicardias, en las mujeres embarazadas, en los niños anémicos, en aquellos que tienen arritmias.

Estos soplos desaparecen al corregirse esas situaciones, es decir, cuando termina el embarazo, cuando o se corrige la anemia desaparece el soplo.

En el transcurso del crecimiento de los niños puede aparecer “soplitos”, los cuales desaparecen con el paso de los años.

El pronóstico

En cuanto a los pasos a seguir, dependen enteramente del hallazgo. Van desde no hacer nada y mantener vigilancia en el paciente, hasta la intervención quirúrgica para solucionar los defectos que causan el soplo.

Únicamente los del tipo orgánico son los que van a requerir de un tratamiento mayor como cirugía o intervencionismo percutáneo.

Una de las técnicas a las que se tienen acceso y que resulta altamente efectiva es el Amplatzer; una especie de sombrilla que se colocan a través de una guía y que atraviesa el área del orificio para taparlo.

El Amplatzer es un dispositivo pensado para cerrar defectos de comunicaciones interauriculares y del conducto arterioso.

El cardiólogo Raúl Wong Estrello afirma que dependiendo de la patología que haya tenido el paciente y del daño que haya tenido el corazón previo al diagnóstico, son las recomendaciones que se van a emitir, no obstante en el caso de los pequeños insta a los padres a llevarlos con un especialista en cuanto se detecte el soplo.

“Todo niño con un soplo debe ser evaluado por un cardiólogo, porque si se nos pasa el tiempo adecuado para el tratamiento, después ya no se puede operar”, puntualiza el especialista.

Un diagnóstico oportuno es fundamental para la salud de los niños, ya que si resulta ser funcional, le dará a los padres la tranquilidad de que puede pasar toda su vida con él y sin ninguna complicación.
“Pero si es de los malos, de los orgánicos, entonces esos se tienen que tratar porque son soplos que causan daño al corazón con el tiempo”, agrega el doctor Wong Estrello.

Los soplos funcionales no causan estragos en la salud a menos de que la causa que los provoco siga persistente, como en el caso de la anemia que puede tener efectos a largo plazo y en varios órganos del cuerpo.

Detectándose el soplo, si el diagnóstico fue realizado por un pediatra o médico general, vale la pena asistir con un especialista en cardiología. “Yo prefiero que se cheque bien a un niño, a que en el futuro te des cuenta que debiste haberlo hecho”, comenta el doctor Wong Estrello.

Clínicamente se puede detectar el soplo, pero puede haber confusión y de un 5 a un 10 por ciento de probabilidad de que el diagnóstico no sea el correcto. Por lo tanto, el cardiólogo recomienda realizar los estudios indicados para profundizar en el origen del problema.

En el caso de las embarazadas también es primordial estudiar el soplo, ya que si se trata de uno que no es funcional y que aparece comúnmente en esta etapa, se puede poner en riesgo la vida de la madre y bebé.
Un soplo mal diagnosticado es un peligro latente para quien lo sufre, un ejemplo son los jóvenes atletas que tienen una cardiopatía congénita o una miocardiopatía hipertrófica obstructiva del tracto de salida del ventrículo izquierdo. Para estos pacientes realizar el esfuerzo que los deportes exigen puede llevarlos a una muerte súbita.

Para evitarlo basta con atender los síntomas, si es que se llegan a presentar, y sobre todo indagar el origen del soplo para que la salud no se vaya de un momento a otro.

Fuente: elsiglodetorreon.com.mx

Remberto Torres Molina

Remberto Torres Molina

ESTUDIOS UNIVERSITARIOS

1980 – 1987 Carrera de Medicina. Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Mayor Real y Pontificia de San Francisco Xavier. Sucre – Bolivia

POSTGRADO

1990 – 1993 Residencia de Medicina Interna Hospital “Santa Cruz” de la Caja Petrolera de Salud. Santa Cruz – Bolivia
1993 – 1996 Residencia de Cardiología en la Fundación de Investigaciones Cardiológicas Einthoven, División Cardiología del Hospital de Agudos “José M. Ramos Mejía”. Buenos Aires – Argentina
1995 – 1996 Carrera de Especialista en Cardiología por la Sociedad Argentina de Cardiología de Buenos Aires – Argentina.
Certificados obtenidos: Especialista en Cardiología y Especialista en Medicina Interna

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