Mi hijo tiene dolor de cabeza

nino-dolor-cabeza¿Qué niño no ha referido alguna vez que le duele la cabeza?. Es algo relativamente frecuente, pero siempre surge la pregunta de: ¿Cuándo debemos darle importancia?.

Es cierto que los niños son muy “pillos” y a veces pueden usar ese tema como una excusa para evitar actividades que no desean hacer, como el estudio, la lectura, etc… Pero ello no implica que no debamos prestarles la debida atención, pues a veces puede ser el signo de alarma de algún problema más o menos importante.

Dentro del tema estrictamente médico, lo primero que debemos descartar a la hora de que nuestro hijo refiera esas cefaleas, es la existencia de algún problema médico general que lo justifique. De ahí la importancia de acudir a nuestro pediatra para una completa valoración, pues él será la persona indicada para orientarnos sobre la actuación a seguir.

Dentro de esta actuación, cuando el pediatra no encuentra ninguna otra manifestación que lo justifique, debemos descartar la presencia de problemas visuales que puedan ser el origen de esos dolores de cabeza. Todos los niños al nacer deben ser hipermétropes desde el punto de vista de su graduación para que en el desarrollo y debido al crecimiento del ojo, esa graduación vaya disminuyendo hasta la normalidad, lo cual implicaría la no necesidad del empleo de gafas. Pero puede ocurrir que esa hipermetropía sea más elevada de lo normal para su edad y eso condicione que el niño tenga que “forzar” la vista para sus actividades cotidianas, especialmente sus actividades de cerca, como la lectura y la escritura, lo cual puede producir dolores de cabeza y malestar al final del día o durante las tareas escolares.

Para diagnosticar el grado de hipermetropía nada más fácil que sea nuestro oftalmólogo pediátrico el que tras colocar unas gotitas en los ojos, nos diga con exactitud la graduación que tiene nuestro hijo y en su caso la necesidad del empleo de gafas para evitar ese sobreesfuerzo responsable de sus problemas.

Es fundamental que hagamos hincapié en la necesidad de dilatar las pupilas mediante las temidas gotitas, pues sin dichas gotas es imposible conocer la verdadera graduación del niño, por lo que siempre deberemos valorarlo bajo dilatación por nuestro especialista. Nunca sabremos la graduación exacta de un niño si dicha graduación no se realiza tras haber dilatado las pupilas.

Otro aspecto que debemos conocer es que no es necesario esperar a los 4-6 años para conocer si un niño necesita gafas o puede necesitarlas, pues la medición bajo dilatación es totalmente objetiva y puede y debe hacerse desde los primeros meses de vida, de ahí que veamos algunos bebes con gafas, pues en determinados casos pueden ser necesarias desde tan temprana edad para facilitar el correcto desarrollo de la visión.

En relación con este problema de las cefaleas y el empleo de gafas, se añade en ocasiones el problema de la desviación de los ojos, que puede estar ocasionado, en todo o en parte, por la existencia de una graduación alta que el niño no lleva corregida y que sin dilatar no podremos saber con exactitud, pudiendo condicionar no solo los problemas ya mencionados, sino en ocasiones la aparición del temido ojo vago o ambliopía, con la necesidad de su recuperación a posteriori. Para ello es fundamental la edad de inicio del tratamiento, pues cuanto antes lo iniciemos, mayores posibilidades tendremos de una recuperación total.

Problemas más importantes ocurren cuando esos dolores de cabeza son ocasionados por patologías a nivel cerebral, las cuales si bien suelen acompañarse de otra sintomatología, también puede ocurrir que sus primeras manifestaciones sean las cefaleas, de ahí la importancia de consultar con nuestro pediatra y descartar todas las posibles causas.

En este terreno de las patologías cerebrales, también el oftalmólogo pediátrico puede sernos útil, pues junto a la dilatación de la pupila para valorar la refracción, debe realizarse una completa valoración del fondo de ojo, lo cual nos permitirá descartar algunos signos a nivel de los nervios ópticos que pueden orientarnos sobre la causa de nuestro problema.

No podemos olvidar también el importante papel que juegan las jaquecas, las cuales muchas veces tienen antecedentes familiares ya presentes y que en muchos casos son las responsables de estos episodios, si bien también en ocasiones un paciente con un problema visual no corregido, puede incrementar sus cefaleas aunque el origen del problema sean las jaquecas, debiendo en estos casos abordar el tratamiento de ambas enfermedades, tanto desde el punto de vista visual como neurológico.

Las cefaleas son una patología donde es fundamental el estudio multidisciplinar y la estrecha colaboración entre los distintos especialistas, todos ellos bajo la inapreciable dirección de nuestro pediatra, que será la persona capaz de integrar todos los informes de los distintos especialistas y abordar en su caso la decisión más adecuada para su correcto diagnóstico y tratamiento.

Algunas veces los dolores de cabeza es la forma que tiene el niño de manifestar muchos otros problemas, desde el mero capricho por querer llevar gafas y utilizarlo como excusa para conseguir su objetivo, hasta problemas de tipo cerebral extremadamente graves, pasando por la necesidad del empleo de unas sencillas gafas. Por ello debemos darle la importancia que se merece y dejarnos siempre guiar por la inestimable opinión de nuestro pediatra en colaboración con el resto de especialistas.

Fuente: diarioinformacion.com

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