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Los problemas gastrointestinales podrían ser una desventaja de la cirugía para perder peso

Los problemas estomacales y la intolerancia a los alimentos fastidiaban a muchos pacientes incluso dos años después del procedimiento, encontró un estudio

heartburn2152-705x529Aunque la cirugía para perder peso puede ayudar a las personas obesas a reducir el peso no deseado, un nuevo estudio sugiere que el procedimiento también podría provocar problemas gastrointestinales duraderos en muchos pacientes.

Unos investigadores holandeses encontraron que las personas que se sometían al tipo más común de cirugía para perder peso, conocida como derivación gástrica en Y de Roux laparoscópica, sufrían de problemas gastrointestinales e intolerancia a los alimentos hasta dos años tras la operación.

El procedimiento conlleva grapar el estómago y redirigir los intestinos, de forma que los alimentos consumidos circunvalen la mayor parte del estómago y se reduzca el consumo de calorías.

Es poco probable que esos problemas se limiten solo a este tipo de cirugía para perder peso, comentó el autor del estudio, el Dr. Thomas Boerlage, investigador en el departamento de medicina interna de MC Slotervaart, en Ámsterdam, Países Bajos.

“Creo que otros procedimientos bariátricos [para perder peso] también [provocan] problemas gastrointestinales”, advirtió Boerlage. Dijo que es “muy probable” que las bandas gástricas, junto con tipos más recientes de opciones para perder peso, produzcan complicaciones gastrointestinales a largo plazo.

Boerlage apuntó que “ya se sabía a partir de estudios anteriores que los pacientes pueden desarrollar problemas gastrointestinales tras la derivación gástrica en Y de Roux. Pero la mayoría de estudios solo trataban del primer año tras la cirugía, y se puede imaginar que las personas podrían tener problemas poco después de una cirugía, con cualquier tipo de cirugía”.

Para evaluar el riesgo de complicaciones gastrointestinales a largo plazo, el equipo de Boerlage se enfocó en la experiencia de casi 250 pacientes que se sometieron a la cirugía en 2012. Todos completaron una encuesta sobre la tolerancia a los alimentos y gastrointestinal dos años después de someterse al procedimiento. Las respuestas de los pacientes se compararon con las de 295 pacientes con un nivel comparable de obesidad que no se sometieron a una cirugía.

Según la mayoría de medidas, se encontró que los pacientes con la cirugía para perder peso se enfrentaban a significativamente más problemas gastrointestinales a los dos años que los que no se habían sometido al procedimiento, hallaron los investigadores.

Por ejemplo, se encontró que los pacientes con la cirugía tenían más dolor abdominal, diarrea, indigestión y estreñimiento que el grupo no quirúrgico. Pero los pacientes con la cirugía reportaron niveles más bajos tanto de hambre dolorosa como de regurgitación de ácido, en comparación con los pacientes no quirúrgicos.

En términos de la tolerancia a los alimentos, 176 pacientes con cirugía (un 70 por ciento) dijeron que experimentaron alguna forma de intolerancia a un promedio de cuatro alimentos distintos, y más del 90 por ciento dijeron que el problema solo surgió tras la cirugía.

Los alimentos problemáticos tendieron a incluir la carne roja y los artículos caracterizados por un alto contenido de grasa o azúcar, como los refrescos, los bizcochos, los pasteles, las tortas y los alimentos fritos, según el informe.

Dicho esto, apenas más o menos un 14 por ciento de los que experimentaron intolerancia a los alimentos a largo plazo dijeron que el problema les molestaba “muchísimo” o “mucho”.

Pero menos de un 17 por ciento de los del grupo sin cirugía reportaron experimentar algún tipo comparable de problema para comer.

Boerlage y sus colaboradores reportaron sus hallazgos en la edición del 19 de diciembre de la revista British Journal of Surgery.

¿Qué deben hacer los pacientes de derivación?

“En general, es aconsejable que cumplan estrictamente las directrices sobre la dieta que se les dan tras la cirugía”, señaló Boerlage. “Esto sin duda ayuda a aliviar los síntomas, aunque quizá no prevenga todos los síntomas”, añadió.

“Sí aconsejamos a nuestros pacientes que eviten ciertos alimentos ricos en azúcar o grasa. Y de hecho, esos son los tipos de alimentos que son un problema para los pacientes obesos en primer lugar. Así que de cierto modo se podría decir que estos problemas son útiles porque recuerdan a los pacientes que eviten ciertos alimentos”, sugirió Boerlage.

El Dr. John Morton, jefe de cirugía bariátrica y mínimamente invasiva de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, en California, se mostró de acuerdo. Sugirió que el problema tiene una solución fácil si los pacientes siguen los consejos nutricionales estándar de forma estricta.

“Esos problemas se deben exclusivamente a las indiscreciones de los pacientes en la dieta”, aseguró Morton. “Si se siguen las recomendaciones sobre la dieta, esos problemas se evitan”.

Además, Morton enfatizó que para muchos la cirugía para perder peso es un “procedimiento que salva la vida”, cuyos beneficios “sin duda superan” cualquier desventaja en la dieta.

Fuente: medlineplus.gov

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