Los padres no saben detectar si sus hijos tienen sobrepeso

Según un estudio la obesidad ha aumentado más del doble entre los niños de 6 a 11 años de edad.

niños con sobrepesoEstados Unidos. Un reciente estudio reveló que los padres entrevistados entre 2005 y 2010 tenían un 24% menos de probabilidades de detectar un problema con el peso de su hijo que los entrevistados entre 1988 y 1994, dijeron los investigadores.

El informe aparece en la edición en línea del 25 de agosto de la revista Pediatrics.

“La sociedad como un todo está atrapada en un círculo vicioso”, dijo el autor principal del estudio, el Dr. Jian Zhang, profesor asociado de epidemiología en la Universidad del Sur de Georgia, en Statesboro. “Los padres creen incorrectamente que sus hijos están sanos, son menos propensos a tomar medidas y por tanto eso aumenta la probabilidad de que sus hijos estén incluso menos sanos”.

La obesidad ha aumentado más del doble entre los niños de 6 a 11 años de edad, con un aumento desde el 7% en 1980 hasta casi el 18 por ciento en 2012, dijeron los investigadores en la información de respaldo.

Los pediatras serán clave para romper el círculo, dijo Amanda Staiano, directora del Laboratorio de Obesidad Pediátrica y Conductas de Salud del Centro de Investigación Biomédica de Pennington, en Baton Rouge, Luisiana.

“Los padres ven a los médicos como una figura de autoridad, y vemos que las intervenciones y los tratamientos para perder peso tienen éxito cuando un pediatra interviene”, indicó Staiano, que también es copresidenta del Comité de Asuntos Públicos de la Sociedad para la Obesidad (The Obesity Society). “Es fundamental que cada vez que un niño vaya a una consulta, el pediatra revise el peso y la estatura del niño y que comente con los padres cómo van las cosas”.

El nuevo estudio cuenta con los datos recogidos durante la realización de la Encuesta nacional de examen de salud y nutrición de EUA, que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. han llevado a cabo en intervalos regulares desde principios de los años 60.

En la encuesta, se pregunta a los padres de niños de 6 a 11 años si creen que sus hijos tienen sobrepeso, un peso demasiado bajo o aproximadamente el peso adecuado. Los técnicos de los CDC miden entonces el peso y la estatura del niño, y los usan para calcular su índice de masa corporal (IMC).

Los padres encuestados entre 1988 y 1994 percibieron correctamente que su hijo tenía sobrepeso u obesidad en el 51% de los casos. Esa cifra se redujo hasta el 44 por ciento en los padres a los que se pidió que evaluaran el estado del peso de su hijo entre 2005 y 2010.

Más de tres cuartas partes de los padres entrevistados en la encuesta de 2005-2010 percibieron el sobrepeso de sus hijos como “aproximadamente el peso adecuado”: el 8% para los chicos y el 78% para las chicas, informan los investigadores.

La emergencia de la crisis de la obesidad infantil probablemente ha hecho que resulte más difícil a los padres percibir que su hijo ha ganado una cantidad de peso potencialmente malsana, dijo Staiano.

“Nos comparamos con las personas que vemos a nuestro alrededor”, dijo. “Si un niño está en una clase donde la mayoría de los niños tienen sobrepeso u obesidad, eso se convierte en lo normal”.

Los padres no quieren adimitir que sus hijos tienen sobrepeso

Además, las definiciones médicas de la obesidad y el sobrepeso se han vuelto excesivamente complicadas, hasta tal punto de que los padres podrían tener dificultades para aplicar el estándar a su hijo, dijo Zhang.

“La recomendación propuesta por los CDC es bastante complicada, y podría ser muy difícil para los padres comprenderla”, dijo.

Tanto Zhang como Staiano afirmaron que los padres también podrían estar influenciados por la estigmatización de la obesidad, y evitan etiquetar a sus hijos como con sobrepeso u obesidad por miedo a herir sus sentimientos o a que se enfrenten a las burlas crueles de los demás.

“Hoy en día, los padres podrían estar preocupados por el estigma si admiten que su hijo es obeso”, dijo Staiano. “Quizá tampoco sepan qué hacer al respecto, de manera que también hay un poco de negación”.

Zhang se mostró de acuerdo con Staiano en que los pediatras son probablemente las únicas personas que pueden intervenir de manera efectiva.

“Los profesionales médicos están en una posición ideal para ayudar a los padres a corregir su percepción errónea”, dijo Zhang. “Sin la ayuda de los profesionales, la epidemia de obesidad infantil no puede revertirse”.

Opinión

El Dr. Alberto Durán Quiroz, Médico Pediatra, Hospital del Niño de La Paz Bolivia, comenta:

“En el Hospital del Niño aquí en La Paz, que es una centro de tercer nivel, acuden niños por lo general de bajo nivel social y por lo tanto se presentan muy pocos con sobrepeso,  no olvidemos que la obesidad se da de acuerdo al tipo de nivel social y económico. No obstante se detectan algunos niños con sobrepeso y nuestra bibliografía indica que independientemente de los alimentos con alto nivel calórico que ahora consumen, como la comida chatarra,  los padres se están olvidando de algo básico para evitar una posible obesidad, como los ejercicios y los juegos que antiguamente realizaban: bicicleta, pelota y están coadyuvando a cambiar estos tipos de actividades por el internet, la computadora que obviamente tiende al  sedentarismo del niño.

En mi consulta privada podría decir que de cada diez niños, uno presenta sobrepeso y por lo general son de tres o cuatro años. Educando a los papás se ha logrado detener el aumento de peso  y por el contrario se está obteniendo mejores resultados que ayudan a la salud de estos niños.

Evidentemente, en general los padres desconocen esta situación, porque piensan que mientras más gorditos tienen mejor salud. El niño obeso es propenso a ser adulto obeso y al igual que en los adultos, éstos pueden presentar obesidad no solo por la dieta y el sedentarismo sino por factores endógenos como la diabetes y para descartar estos factores en el niño, lo derivamos al especialista en endocrinología pediátrica.

Yo recomiendo visitas frecuentes al médico, no necesariamente cuando están enfermos o cuando se los tiene que vacunar, simplemente es el control para evaluar si el niño está con buena salud y si tiene el peso correcto de acuerdo a su edad y tamaño. Y nosotros como profesionales debemos educar, informar y ayudar a los padres a tener consciencia de las posibles complicaciones que a futuro puedan presentarse en sus niños y por el contrario que sean más activos y más sanos”.

Fuentes:
laprensa.hn
Dr. Alberto Durán Quiroz

Te puede interesar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *