María del Rosario Palacios Parada

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María del Rosario Palacios Parada

Ginecología y Obstetricia - Cirugía Ginecológica

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Santa Cruz, Bolivia

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La madres después del parto

EL PUERPERIO

Después de nueve meses de larga espera y de un parto agotador, una lluvia de sensaciones y emociones desconocidas inundan a la madre.

En las horas siguientes al parto, la madre siente la felicidad y la euforia de tener al bebé a su lado por fin, pero el esfuerzo físico del parto le produce un enorme cansancio. En muchos casos este cansancio se ve incrementado por algo de anemia debida a la pérdida de sangre durante el parto.

Ahora es necesario el paso de un período de tiempo para que su cuerpo vuelva, poco a poco, a la normalidad.

En esta fase de recuperación, que se denomina puerperio, es posible que note algunas molestias.

El puerperio también recibe el nombre de posparto o cuarentena. Dura aproximadamente entre 6 y 10 semanas, tiempo necesario para que el organismo encuentre el equilibrio, y finaliza cuando reaparece la regla.

Levantarse después del parto

Si el parto ha sido por vía natural y todo ha transcurrido normalmente, es importante que la madre comience a moverse cuanto antes para evitar hemorragias y prevenir el estreñimiento.

La madre puede levantarse dentro de las 24 horas siguientes al nacimiento, pero debe hacerlo poco a poco y acompañada porque puede sentirse mareada.

Estando aún en la cama conviene que mueva las piernas y los pies para favorecer la movilidad, el estiramiento muscular y la circulación sanguínea. El siguiente paso es sentarse en el borde de la cama durante unos minutos y por último, incorporarse con ayuda y caminar por la habitación.

Después del parto con cesárea

La cesárea es una intervención quirúrgica que puede realizarse con anestesia general o local, como la epidural. Con la segunda clase de anestesia, los efectos posteriores son menos desagradables para la madre y tiene la ventaja de poder estar con el bebé de inmediato.

Tras una cesárea con epidural, es conveniente que la madre se levante en las 24 horas siguientes para evitar hemorragias y otras complicaciones circulatorias. Pasados unos días la madre puede moverse con bastante normalidad y antes del 10º día le quitarán los puntos o las grapas, recuperando la libertad de movimientos. Como la cicatriz puede trasudar, se aconseja lavarla con agua y jabón, secarla con una gasa estéril y cubrirla con un apósito. Al principio la piel de alrededor de la cicatriz parece insensible pero progresivamente volverá a la normalidad.

Cuando se practica esta intervención, la madre debe esperar al 4º ó 5º día para ducharse completamente. El tránsito intestinal y el urinario también tardan un poco más en recuperarse.

Aunque el parto haya precisado cesárea, la madre puede amamantar al bebé. Si las contracciones y la zona de la incisión provocan dolores fuertes, el médico puede recetar algún analgésico que no perjudique al bebé.

La estancia en el hospital

Por término medio, tras un parto normal, la estancia en la maternidad suele durar entre dos y cuatro días, y de seis a ocho días si el nacimiento ha sido por cesárea.

La madre debe aprovechar este tiempo para descansar y familiarizarse con el bebé. Las visitas son reconfortantes pero pueden llegar a agobiar, por eso pueden limitarse a los familiares más allegados mientras la madre y el bebé permanezcan en el hospital.

En estos días los profesionales del hospital controlan la evolución de la madre: la temperatura para prevenir (y en su caso tratar) algún tipo de infección, la involución del útero, las pérdidas de sangre, el estado de las mamas y de la episiotomía, etc.

Este período también resulta muy útil para que la madre pueda plantear las posibles dudas que le surjan con respecto al cuidado del bebé y a la recuperación de su cuerpo.

La involución del útero

El útero involuciona (comienza a recuperar su volumen normal) a partir de las primeras horas siguientes al nacimiento.

Los loquios son secreciones de la mucosa del útero que se expulsan a través de la vagina. Estas secreciones sanguinolentas son más abundantes que la regla, contienen pequeños coágulos que se forman al desprenderse la placenta y restos de tejidos del útero y la vagina. En los primeros días es posible que se expulse algún coágulo bastante grande, no tiene importancia alguna.

Las pérdidas, que pasan del color rojo al parduzco y finalmente son blanquecinas, van siendo menores progresivamente y desaparecen después de tres o cuatro semanas, aunque en algunos casos duran hasta la reaparición de la regla.

Los entuertos son unas contracciones dolorosas que suelen aparecer después del parto. Son necesarias para que el útero vuelva a su tamaño y localización normales. A las pocas horas de haber dado a luz, el fondo de la matriz se localiza por encima del ombligo y una semana más tarde, se sitúa por encima del pubis.

Los entuertos, además de provocar la vuelta a la normalidad del útero, tienen la importante misión de evitar hemorragias.

Estas contracciones desaparecen a las 48 horas y son más intensos y dolorosos en las mujeres que han tenido partos anteriores, aumentando con el número de partos pasados. Las mujeres primíparas notan molestias similares a las premenstruales.

Como las glándulas mamarias y el útero interaccionan gracias a las hormonas, la succión del bebé los primeros días provoca la liberación de oxitocina que desencadena las contracciones.

Los hematomas

Debido a la presión del bebé durante la fase de expulsión, pueden aparecer hematomas en la zona del periné que va desde la vagina al ano, o bien alrededor de la entrada de la vagina. Estos hematomas se curan espontáneamente en unas semanas y no revisten importancia alguna.

La episiotomía

Cuando el médico ha realizado una episiotomía durante el parto, la madre suele sentir tirones y otras molestias en la zona de la incisión.

La episiotomía se practica con más frecuencia en las mujeres primíparas porque tienen más posibilidades de sufrir desgarros. La sutura se suele realizar con hilo orgánico y los puntos se caen por sí solos alrededor del quinto día.

La zona suturada debe mantenerse limpia y seca. Conviene lavarla dos o tres veces al día y cada vez que se orina con agua hervida, bien con una compresa empapada o tomando baños de asiento. Después se puede secar presionando con gasas estériles o utilizando un secador de pelo. Hay que evitar la utilización de braguitas de tejidos sintéticos hasta que cicatrice la herida.

La intensidad de las molestias depende de la longitud del corte y de la sensibilidad de cada mujer al dolor. Si al orinar se produce escozor fuerte en la cicatriz puede aliviarlo dejando caer agua hervida tibia por la zona o colocando un trozo de hielo en unas gasas estériles y pasarlo por la sutura.

Si las molestias son intensas al sentarse, una buena solución es colocar un cojín blando o un flotador poco hinchado en la silla.

La cicatrización concluye en diez días aproximadamente, pero si se nota hinchazón o calor en la zona debe consultar con el médico. Si los tirones y molestias persisten después de dos o tres meses, el médico puede recomendar una “reparación quirúrgica”, prácticamente indolora, de la episiotomía realizada.

Hemorroides

En ocasiones, los esfuerzos que hace la madre para empujar durante el parto, provocan la formación de hemorroides que pueden ser dolorosas. El médico puede recetar una pomada antihemorroidal o algún tratamiento antiinflamatorio general que alivie las molestias sin perjudicar la lactancia. También se produce alivio momentáneo, aunque no duradero, si se aplica frío en la zona.

Estreñimiento

El estreñimiento es frecuente después de un parto porque al intestino le cuesta recuperar la motilidad. Este problema se agrava con la presencia de hemorroides y, sobre todo, por la aprensión de la madre a que se reabre la cicatriz de la episiotomía, cosa que es rarísimo que ocurra.

No hay que esperar para ir al lavabo porque esto intensifica el estreñimiento. Una dieta rica en fibra y tomar mucho líquido favorece el tránsito intestinal, así como algo de ejercicio muy suave.

Los laxantes tomados no están aconsejados durante el período de lactancia, pero si el estreñimiento es muy severo, el médico puede aconsejar un tratamiento a seguir.

Problemas urinarios

Miccionar con frecuencia es normal después del parto debido al exceso de líquidos que se acumulan en el cuerpo durante el embarazo. No tiene importancia y remite a medida que se autorregula el organismo.

La incontinencia urinaria es frecuente después de un parto difícil. Se debe a que los músculos del suelo pélvico se resienten. Estos músculos se encargan de sostener los órganos genitales internos, los rectales y los urinarios. El resentimiento provoca una pequeña incontinencia urinaria con pérdidas cuando se realiza algún esfuerzo (reír, toser, estornudar, etc.). La incontinencia también puede aparecer al final del embarazo y después de partos normales.

Cuando se ha aplicado epidural en el parto puede ocurrir que cueste vaciar la vejiga durante los dos primeros días porque la anestesia provoca que el tránsito urinario tarde más en volver a la normalidad.

En el hospital suelen recomendar algunos ejercicios para reeducar el perineo y evitar las pérdidas urinarias. No obstante, 8 ó 10 días después del parto, la madre puede acelerar la recuperación intentando cerrar los músculos, como para evitar que salga la orina y, tras unos segundos, relajarlos. Este ejercicio se repite 20 veces en tres momentos diferentes del día y se puede realizar en cualquier postura.

Sudoración

Cuando se acumula un exceso de líquido durante el embarazo, puede ocurrir que la madre sienta la necesidad de miccionar con frecuencia después de dar a luz, pero el organismo puede optar también por expulsar el líquido sobrante por medio de un exceso de sudoración, sobre todo por la noche. La transpiración excesiva desaparece poco después.

Cistitis

Puede ocurrir que la vejiga se contamine con gérmenes que procedan de la vagina o de los uréteres. Si durante el parto ha sido necesario colocar una sonda para vaciar la vejiga, ésta ha podido introducir gérmenes o bien haber lesionado la uretra produciendo la cistitis. Cuando ocurre este problema, el médico receta un tipo de antibiótico que no perjudica la lactancia.

Anemia

Es frecuente después del desgaste de un embarazo y la pérdida de sangre del parto. La anemia puede provocar una disminución de la presión arterial, mareos e incluso algún desmayo. El médico solicita unos análisis de sangre y receta un tratamiento con suplementos vitamínicos y de hierro.

Es aconsejable que la madre siga una dieta de alimentación equilibrada, sobre todo si amamanta al bebé.

El cansancio

Aunque los órganos de la madre se recuperan unas semanas después del parto, el organismo necesita varios meses para volver a la normalidad y recuperarse del esfuerzo que ha supuesto el embarazo y el parto.

Es imprescindible que la madre duerma y descanse, sobre todo las semanas siguientes al nacimiento. Debe organizar a la familia para contar con su ayuda, el padre, los abuelo, una hermana o una amiga pueden colaborar los primeros días para atender la casa y cuidar del bebé.

Durante el día puede hacer algunas pausas para descansar haciéndolas coincidir con los períodos de sueño del bebé. Una siesta por la tarde es beneficiosa para recuperar fuerzas y evitar que se acumule la tensión del día.

Aunque el bebé exige mucho tiempo de la madre, ésta debe reservar unos momentos “sólo para ella”, cuidar mucho su alimentación y no coger objetos pesados.

Dolores de espalda y en las piernas

Como ya ocurriera durante el embarazo, la madre puede sentir dolor en las piernas y en la espalda. Además de algunos ejercicios, los masajes alivian el dolor o las molestias pero evitando la zona del vientre porque los músculos y la piel todavía están distendidos.

¿Baño o ducha?

  • Después de un parto por vía natural, la madre puede ducharse desde el primer día. Cuando se ha practicado una cesárea, la ducha completa debe retrasarse hasta el cuarto o quinto día.
  • Para el baño hay que esperar hasta que los loquios hayan cesado completamente porque este cese indica que el cuello del útero está cerrado y no hay riesgo de contraer infecciones. Los primeros baños no deben ser muy prolongados y es conveniente que el agua no esté muy caliente, sobre todo si se ha practicado la episiotomía.
  • La piscina está desaconsejada hasta el cierre del cuello del útero y las irrigaciones vaginales están totalmente prohibidas.

5.2. LA REAPARICIÓN DE LA REGLA

La amenorrea (ausencia de regla) tiene diferente duración en función de si la madre da el pecho al bebé o no, pero en ambos casos las variaciones entre una mujer y otra son considerables, y en los dos casos las primeras reglas suelen ser más abundantes que las habituales.

Las mujeres que no amamantan suelen tener la primera regla entre la séptima y la novena semana después del parto.

Si la madre elige dar el pecho al bebé, la amenorrea puede prolongarse más de dieciséis semanas porque la lactancia bloquea el funcionamiento normal de los ovarios. El momento de esta primera regla es difícil de prever porque entran en juego otros factores como la frecuencia del amamantamiento. Cuando la alimentación del bebé es mixta, el período de amenorrea es menor. Conviene tener en cuenta que la regla puede reaparecer cuando el bebé aún toma el pecho.

Es aconsejable utilizar compresas cuando aparece la primera regla después de dar a luz y no utilizar tampones hasta el segundo o tercer mes por la sensibilidad de la zona.

La anticoncepción después del parto

Las relaciones sexuales pueden reiniciarse después del parto, sin embargo es conveniente que se pospongan algunas semanas porque el cansancio, los loquios, la episiotomía, etc., no suelen ser propicios para mantener relaciones sexuales satisfactorias al principio.

Tanto si se opta por la lactancia materna como por la artificial, hay que prever el tipo de anticoncepción que se va a utilizar. En los primeros ciclos menstruales no suele producirse ovulación, pero ésta puede darse 25 días después del parto o en otro momento posterior. La ausencia de regla no significa que la madre no pueda concebir y la lactancia materna no es sinónimo de anticoncepción.

Para evitar un embarazo no esperado, la pareja puede utilizar un tipo de anticoncepción transitorio como el preservativo hasta la reaparición de la regla.

Los tipos de anticonceptivos aconsejados en el período posterior al parto son los siguientes:

El preservativo. Es el más recomendable y no tiene contraindicaciones.

La píldora con dosis hormonales muy bajas (minipíldora). Si no se amamanta, ni hay otras complicaciones, comienza a tomarse 10 días después del parto. Esta píldora es compatible con la lactancia de modo que el médico también puede recetarla en estos casos. La minipíldora debe tomarse a horas concretas y puede provocar pequeñas pérdidas.

Los espermicidas, ya sean en crema, esponjas u óvulos, pero siguiendo rigurosamente las instrucciones de uso.

COMPLICACIONES POSPARTO

En los quince días siguientes al parto la madre debe estar atenta a los cambios y síntomas de su cuerpo. Como las complicaciones suelen tener un origen infeccioso, es importante vigilar las subidas de temperatura que no se relacionen con la subida de la leche, sobre todo si aparecen además pérdidas de sangre o dolores en el abdomen, los pechos, las piernas o la pelvis.

Como la infección puede estar ubicada en la mucosa del útero (endometritis), en la vejiga (cistitis), un absceso en un pecho, en la cicatriz de la cesárea o de la episiotomía, etc., conviene consultar con el médico inmediatamente para que indique el tratamiento adecuado.

Otro tipo de complicaciones que pueden surgir en los cinco días siguientes al parto son los provocados por la formación de trombos en las venas (tromboflebitis). Este problema se detecta normalmente, y se controla, en los días que la madre pasa en el hospital. Aunque la complicación se haya controlado, la madre debe consultar de inmediato con el médico si los dolores o las molestias persisten en una pierna.

LA PRIMERA REVISIÓN MÉDICA

Habitualmente, el ginecólogo cita a la madre en su consulta cuarenta días después del parto para pasar la primera revisión, aunque esta visita se realiza más pronto cuando hay sospechas de que se pueden presentar complicaciones o bien cuando la madre siente preocupación por algún problema relacionado con el puerperio.

En esta primera consulta, el médico hace un repaso de la historia médica de la madre y, en función de los datos de antecedentes familiares, de la evolución del embarazo, el parto, el puerperio y del bebé, realizará el reconocimiento que siempre incluye:

Peso y presión arterial.

El abdomen, comprobando el grado de distensión de los músculos abdominales y de la piel. Cuando han practicado una cesárea, el médico revisa la cicatrización.
El perineo, verificando la elasticidad de los músculos por medio de una palpación vaginal, y la cicatrización de la episiotomía.

El útero, palpando la vagina y el abdomen, examina la recuperación de su posición y volumen.

La mucosa vaginal y del cuello del útero, recogiendo muestras para realizar un frotis cervicovaginal si lo considera oportuno.

Los pechos, haciendo una palpación general de la mama y un examen del pezón si la madre amamanta al bebé.

Si la madre siente preocupación o incertidumbre sobre algún problema relacionado con su recuperación o con la utilización de un método anticonceptivo, esta visita médica es el momento idóneo para plantear las dudas.

LA ADAPTACIÓN A LA NUEVA SITUACIÓN FAMILIAR

Como ya vimos en capítulos anteriores, después de dar a luz, el organismo de la madre precisa de un período de tiempo para recuperarse del embarazo y del parto. Tan importante como esta recuperación física es el proceso de adaptación de la madre a la nueva situación familiar.

Después de la conmoción emocional que ha supuesto el parto, la madre se siente vulnerable y experimenta cambios de humor repentinos. A la inmensa felicidad de ver al bebé se suceden las dudas de si sabrá ser “buena madre” o si resultará atractiva para su pareja. Los cambios hormonales, el cansancio, las molestias del puerperio, el sueño interrumpido para las tomas del bebé, etc., provocan que la madre pase por una etapa de abatimiento y melancolía pasajera.

Melancolía o tristeza transitoria

Es muy frecuente, sobre todo en las madres primerizas, las que han dado a luz con cesárea o las que carecen de apoyo familiar.

Esta melancolía, que puede durar varios días (incluso semanas), no debe confundirse con la verdadera depresión posparto que sólo se da en caso excepcionales.

A lo largo de las sesiones de preparación al parto se ofrece información a la pareja y recursos para afrontar la melancolía en el posparto. No obstante, algunos consejos generales le pueden ayudar a superar esta situación transitoria:

* Cuando la madre siente esta tristeza es conveniente que comparta las dudas y temores con la pareja, con sus padres o con amigos que le puedan ofrecer el apoyo emocional que está necesitando. No debe buscar la “perfección como madre” porque la “madre ideal” no existe, la “práctica hace maestros” también en este oficio.
* La madre debe ser flexible en cuanto a las tareas domésticas, solicitar ayuda a la pareja o a la familia y aceptar que la casa no va a estar tan limpia y ordenada como antes de la llegada del bebé.
* Es muy importante que la alimentación sea sana y equilibrada para recuperar el estado físico y la seguridad psicológica, además de combatir el riesgo de anemia.

Cuando el bebé duerme, la madre debe aprovechar para descansar también. Si en esos ratos la madre se dedica a las tareas domésticas, acumula mayor cansancio que le impide estar relajada cuando atienda al bebé más tarde.

*Después del nacimiento, la madre y el bebé necesitan tiempo de calidad para conocerse. El recién nacido experimenta sensaciones (hambre, sueño, frío, calor, alegría, ansiedad, etc.) y las expresa a través del llanto. La madre necesita tiempo y práctica para aprender a descifrar sus llantos y es normal que en ocasiones experimente sentimientos contradictorios y momentos de desesperación, le ocurre a todo ser humano cuando se implica emocionalmente en las relaciones con los demás.
*Es aconsejable que la madre se reserve algunos ratos para ella sola. Dedicar un tiempo para su cuidado personal, utilizar productos de belleza, comprar ropa nueva, arreglarse, etc.
*Salir de paseo al campo y hacer un poco de ejercicio le ayudará a sentirse mejor, Aún es pronto para el deporte o la gimnasia con miras a recuperar la figura, pero el ejercicio suave estimulará al organismo para que libere endorfinas que facilitan la relajación.

Trastornos emocionales

Depresión posparto. Ocurre cuando el estado de tristeza y la melancolía no remite, sino que se intensifica. Los cambios bruscos de humor, los sentimientos de culpa, las fobias, los temores, etc., impiden a la madre proseguir con su vida normal.

Este problema emocional es poco frecuente y precisa la consulta con un psicólogo para evitar que se arraigue.

Psicosis puerperal. Es un trastorno importante que requiere tratamiento psiquiátrico. Sólo se da en casos muy excepcionales de mujeres con alteraciones psicológicas anteriores al embarazo.

RECUPERAR LA FORMA FÍSICA

Para la madre recuperar la forma física, la línea y la belleza significa una gran ayuda para lograr el equilibrio emocional.

Su cuerpo se merece todas las atenciones después del esfuerzo que ha realizado durante el embarazo y el parto, pero no debe obsesionarse por tener un cuerpo perfecto cuanto antes, eso supondría exigirle otro gran esfuerzo innecesario.

Recuperación lenta y progresiva

Antes de pensar en recuperar la línea, lo más importante es descansar. El cuerpo va a necesitar un año para la figura de antes del embarazo.

  • Una o dos semanas después del nacimiento se puede comenzar con ejercicios muy suaves para fortalecer las zonas más afectadas: el suelo pélvico o perineo, el abdomen, la columna vertebral y las piernas.
  • Al principio el objetivo de los ejercicios es estimular la circulación y fortalecer los músculos afectados, sobre todo el perineo y el abdomen. Actividades como caminar, andar en bicicleta o nadar (después de cerrarse el cuello del útero) son beneficiosas después de las primeras semanas.
  • Dos o tres meses después del parto la madre se encuentra mejor física y anímicamente. El cansancio, las pequeñas molestias y la melancolía han desaparecido. Se encuentra más adaptada a la nueva situación familiar y va aprendiendo a interpretar y satisfacer las necesidades del bebé. Ahora le apetece empezar a ocuparse de si misma un poco más, es un buen momento para iniciar una gimnasia suave de mantenimiento.
  • Después de una cesárea, los ejercicios para fortalecer el perineo pueden comenzar inmediatamente porque esa zona no ha sufrido lesiones durante el parto. Para fortalecer otras zonas implicadas como el útero o el abdomen hay que esperar un mes o mes y medio para que los músculos cicatricen.
  • La cicatrización de las suturas de incisiones que hayan realizado durante el parto es muy importante. Además de la higiene en la zona de la episiotomía o la cesárea, hay que procurar que se mantenga seca. Hasta que no haya una buena cicatrización no conviene coger peso ni iniciar una gimnasia fuerte. Se puede estimular la circulación y tonificar los músculos, pero sin forzarles.
  • La ejercitación se puede realizar en casa, aunque es conveniente que un experto recomiende los más indicados para el posparto. En las sesiones de preparación al parto suelen indicar los ejercicios más aconsejados para este período.
  • El ejercicio suave no perjudica la lactancia. Se pueden practicar ejercicios específicos para fortalecer los músculos pectorales, también son beneficiosas las duchas tonificantes, los masajes y las cremas hidratantes.
  • La madre debe tener presente que, tanto si da el pecho como si el bebé toma biberón, los pechos han experimentado un exceso de peso durante el embarazo y los músculos que los sostienen se han distendido, por eso es difícil que recuperen la firmeza anterior al embarazo.
  • Tendrán que pasar varios meses antes de que desaparezca la máscara del embarazo, la coloración de las areolas de los pechos y la línea oscura del abdomen.
  • Aunque la madre siga un tratamiento, no se acelera la desaparición, es necesario el paso del tiempo para que se pierda la acción de las hormonas que tanto influenciaron durante el embarazo. Los cuidados que más requiere la piel de la madre son la aplicación diaria de una crema hidratante y la protección solar.
  • Después del parto las mujeres observan una repentina caída del cabello. Esto ocurre porque durante el embarazo se detiene la caída normal por el efecto de las hormonas y cuando éstas dejan de ejercer su influencia, se desprende todo el cabello que debería haberse perdido durante los nueve meses. Para favorecer la circulación sanguínea en el cuero cabelludo, la madre puede realizar un masaje suave durante unos minutos cuando lava el pelo, y si la caída sigue siendo importante pasados unos meses, puede consultar con un dermatólogo.
  • La pérdida de peso después de dar a luz es progresiva, aunque la madre no pretenda adelgazar. En el parto pierde aproximadamente 5 ó 6 kilos y con la eliminación de líquidos y la involución del útero 2 ó 3 kilos más. Si da el pecho al bebé la pérdida de peso es más rápida porque para producir leche el organismo necesita gran cantidad de grasas. La mayoría de mujeres recuperan su peso habitual entre 6 y 12 meses después de dar a luz.
  • Para recuperar el tono muscular de las piernas es aconsejable caminar o montar en bicicleta, y para mejorar la circulación sanguínea, además de ejercicios suaves, es conveniente colocar las piernas en alto durante algunos minutos varias veces al día.

Poco a poco la madre comprueba como su organismo recupera la agilidad y elasticidad perdidas. Al mismo tiempo el bebé va creciendo y “enamorando” aún más a sus padres y la madre vuelve a desplegar el dinamismo y entusiasmo que han formado parte de su carácter.

La maravillosa andadura de ser padres desarrolla el potencial humano que todos llevamos dentro y permite que afloren los sentimientos más nobles y altruistas que nos enriquece como personas.

Fuente: waece.org

María del Rosario Palacios Parada

María del Rosario Palacios Parada

GINECOLOGÍA Y OBSTETRICIA

DATOS DE CONTACTO:
Clinica Lourdes
Calle René Moreno 352
Telf: (591) 3322017 – 3526442 – (591) 716-83318
Site: http://www.cirugiaginecologica.com
Medired: http://www.medired.com.bo/rosario-palacios
Santa Cruz, Bolivia

SERVICIOS:

Cirugia Ginecológica y Obstétrica
Embarazo de Alto Riesgo
Perinatologia
Ginecología Infanto juvenil
Climaterio y Menopausia
Ginecología Psicosomática
Sexología

BIOGRAFIA:

Egresada de la Universidad Autónoma de Guadalajara, México. Postgrado en el Instituto Mexicano de Seguro Social. Diplomada en Altos Estudios Nacionales (DAEN). Miembro de la Sociedad Boliviana de Ginecología y Obstetricia. Miembro de la Sociedad Boliviana de Climaterio y Menopausia. Miembro de la Federación Latinoamericana de Ginecologia y Obstetricia. Miembro de la Federación Latinoamericana de Climaterio y Menopausia. Miembro del Centro de Egresados de Altos Estudios Nacionales (CEDAEN)

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