Curan corazones dañados en ratones reactivando su propia maquinaria molecular

Investigadores norteamericanos logran regenerar el tejido de un corazón dañado.El estudio sugiere que los mamíferos adultos pueden conservar una capacidad latente para regenerar el tejido dañado.Su autor es el español Juan Carlos Izpisúa Belmonte, profesor en el Instituto Salk.

moleculas ratón corazónDado que dentro de los genomas de todas las células del cuerpo está la información necesaria para generar un órgano, la ciencia busca mecanismos para “reparar” un órgano desde dentro. Un grupo de investigadores norteamericanos han logrado en ratones que corazones dañados vuelvan a funcionar. El hallazgo podría ayudar a allanar el camino a nuevas terapias para trastornos del corazón.

Científicos del Instituto Salk (Estados Unidos) han curado los corazones dañados de ratones mediante la reactivación de la maquinaria molecular inactiva de las células de esos animales. Los nuevos resultados sugieren que a pesar de que los mamíferos adultos no suelen regenerar el tejido dañado, pueden conservar una capacidad latente como un vestigio de desarrollo igual que antepasados distantes en el árbol evolutivo.

Como explica el estudio que se publica en Cell Stem Cell, cuando los científicos bloquearon cuatro moléculas que se cree que suprimen estos programas de regeneración de órganos, vieron una mejora drástica en la regeneración y la curación del corazón en los ratones. Los hallazgos proporcionan una prueba de concepto para un nuevo tipo de tratamiento clínico en la lucha contra las enfermedades del corazón.

“La regeneración de órganos es un fenómeno fascinante que aparentemente recapitula procesos observados durante el desarrollo. Sin embargo, a pesar de nuestra actual comprensión de cómo sucede la embriogénesis y el desarrollo, los mecanismos que impiden la regeneración en los mamíferos adultos han permanecido esquivos”, afirma el autor principal del estudio, el español Juan Carlos Izpisúa Belmonte, profesor en el Laboratorio de Expresión Génica en Salk.

El génoma contiene el motor de la regeneración

Dentro de los genomas de todas las células del cuerpo está la información necesaria para generar un órgano. El grupo de Izpisúa Belmonte se ha centrado durante muchos años en identificar las moléculas clave implicadas en el desarrollo embrionario, así como las respuestas de curación potencialmente subyacentes en la regeneración de organismos como el pez cebra.

En 2003, el laboratorio de Izpisúa Belmonte localizó por primera vez las señales anteriores a la regeneración del corazón en el pez cebra. Y en un artículo de 2010 en Nature, los investigadores describen cómo se produjo la regeneración en el pez cebra: en lugar de las células madre que invaden el tejido cardiaco lesionado, las propias células cardiacas fueron volviendo a un estado precursor (un proceso llamado “desdiferenciación”), que, a su vez, les permitió reproducirse en el tejido.

Ahora, han conseguido que la inyección de inhibidores en los corazones de los ratones que habían sufrido un ataque al corazón desencadenó la regeneración de las células cardiacas, mejorando numerosos aspectos físicos y funcionales del corazón, como el grosor de sus paredes y su capacidad para bombear sangre. La cicatriz causada por el ataque al corazón se redujo mucho con el tratamiento en comparación con los controles, según los investigadores.

Además, las mejoras eran todavía evidentes tres y seis meses después del tratamiento, lo que supone mucho tiempo en la vida de un ratón. “Lo bueno es que el éxito no se limita al corto plazo, que es muy común en biología regenerativa cardiaca”, destaca Ignacio Sancho-Martínez, investigador postdoctoral en el laboratorio de Izpisúa Belmonte.

El siguiente paso para el equipo de Izpisúa Belmonte es trabajar en animales más grandes y ver si la “reprogramación regenerativa” puede funcionar en corazones más grandes y por periodos prolongados después del tratamiento.

Fuente: m.20minutos.es

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